El gobierno de Estados Unidos aclaró ayer que no tiene en sus planes en el corto plazo invitar a la Argentina a negociar un acuerdo bilateral de libre comercio. En cambio, dejó claro que la oferta que Robert Zoellick, subsecretario de Estado para Asuntos Comerciales Latinoamericanos y representante comercial de los Estados Unidos, le hizo llegar el lunes al canciller argentino, Adalberto Rodríguez Giavarini, es que esta alternativa se puede analizar en el caso de que no avancen las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que deberían concluir en 2005.
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«La administración Bush no ha propuesto ningún acuerdo bilateral de libre comercio a ningún país de América latina. Un acuerdo de este tenor está siendo negociado con Chile, pero fue propuesto por la administración Clinton», aseguró ayer una alta fuente del gobierno norteamericano.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, salió a respaldar anoche las declaraciones del ministro de Economía, Domingo Cavallo, sobre la posibilidad de negociar en forma bilateral con Estados Unidos y el ALCA al señalar que es «la posición del gobierno argentino», bajando así de tono las críticas lanzadas por el ex presidente Raúl Alfonsín, quien calificó de «impertinentes» las declaraciones de Cavallo.
«Existen diferentes niveles de negociación planteados por el gobierno norteamericano. Por esa razón, son compatibles las conversaciones a nivel multilateral entre los socios del Mercosur con las bilaterales que realizan las naciones directamente involucradas», señaló el jefe de Gabinete.
Además, Colombo indicó: «Nosotros preferimos el ingreso al ALCA a través del Mercosur. Esta es nuestra prioridad y debemos perfeccionar los mecanismos que hagan a las controversias y a las políticas macroeconómicas comunes con el Brasil, a los efectos de que real-mente el Mercosur adquiera la importancia que tiene que tener». Pero el jefe de Gabinete aclaró que esta posición «no implica que no se pueda negociar, al mismo tiempo, a nivel bilateral».
Las naciones del bloque sudamericano (la Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay, pero en particular los dos primeros) se vienen debatiendo en los últimos meses entre sus compromisos con sus socios del Mercosur y el canto de sirena de un posible acuerdo bilateral con Estados Unidos, lo que representaría el acceso al enorme mercado interno de la superpotencia económica. Pero las interpretaciones de las declaraciones y la difusión de los trascendidos recibieron ayer una fuerte desmentida en varios frentes. Altas fuentes del Departamento de Estado norteamericano dijeron que el gobierno está negociando con varios países latinoamericanos la posibilidad de acuerdos para reducciones arancelarias, incluso con la Argentina y Uruguay, pero descartaron que esas conversaciones tengan por objetivo un tratado comercial bilateral.
También descartaron que la puesta en marcha de un consejo económico conjunto con Uruguay, anunciado el 24 de abril último por el presidente Jorge Batlle, signifique el inicio de negociaciones bilaterales con Montevideo. El Departamento de Estado desmintió que el consejo económico conjunto sea un camino hacia un acuerdo bilateral fuera del Mercosur.
A fines de abril, Batlle anunció en Washington, después de entrevistarse con Bush, las intenciones de su país de lograr «un mayor acceso al mercado de Estados Unidos» y la puesta en marcha del consejo económico conjunto bilateral.
Esos mejores niveles de acceso, señaló Batlle en aquella oportunidad, «se pueden alcanzar de distintas formas. Si fuéramos un país en la situación de Chile, sería a través de un acuerdo estrictamente bilateral».
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