2 de julio 2001 - 00:00

Desregularon la venta de diarios y revistas

El gobierno desreguló totalmente la venta de diarios y revistas, a través de una resolución del ministro Domingo Cavallo, en la que participó activamente la Secretaría de la Competencia, la Desregulación y la Defensa del Consumidor.

La norma establece que «para la venta, reparto y/o distribución de diarios, revistas y afines en cualquier lugar del país», lo único que hará falta son «las habilitaciones que exijan las normas de derecho público local que resulten aplicables». En otras palabras: cualquier local de cualquier rubro que cuente con la habilitación municipal correspondiente podrá vender diarios y revistas. Desde ya, todo «emprendedor» que consiga esa habilitación quedará en condiciones de ofrecer publicaciones a partir de la entrada en vigencia de la resolución.

Además, deja sin efecto los denominados «derechos de parada» y los «recorridos», importantes activos -como llave de negocio-que tenían los vendedores y que, en muchos casos, implicaron fuertes inversiones al momento de su adquisición. La resolución indica que «los derechos de parada, reparto y de líneas de distribución de diarios, revistas y afines, así como la inscripción en el Registro Nacional de Vendedores y Distribuidores de Diarios y Revistas no implicarán la existencia de un derecho de exclusividad para realizar dichas actividades y, en consecuencia, no serán oponibles a quienes deseen desarrollar las actividades mencionadas».

• Dudas despejadas

En caso de que hubieran quedado dudas en el 1°, el artículo 2° de la Resolución 256/ 01 establece que «los titulares de los derechos de parada y reparto (...) no podrán exigir la exclusividad como condición para vender, repartir y/ o distribuir diarios, revistas o afines».

La medida fue dada a conocer después de que una huelga de quiosqueros -que se oponen a la desregulación total-dejara sin diarios dominicales a buena parte de la población, a pesar de algunos intentos de distribución por fuera del circuito habitual.

La pelea venía desde 1991, cuando el gobierno del presidente
Carlos Menem hizo el primer intento de desregular el sector, incluyéndolo en un decreto que liberaba el comercio interior de bienes y servicios. Desde entonces, los canillitas y los distribuidores vienen librando una dura batalla en los estrados judiciales para tratar de demostrar que su actividad no está comprendida por ese decreto (el 2.284/91).

En noviembre del año pasado, el gobierno del
Fernando de la Rúa dictó otro decreto (el 1.025/00), por el que se disponía la desregulación absoluta de la venta de diarios y revistas, ratificando las normas de 1991, pero reconociendo los derechos de parada y recorrido consagrados por la inscripción en el registro que funciona en el Ministerio de Trabajo.

• Argumentos

«La resolución es apenas la reglamentación de los artículos 3 y 6 de ese decreto», dijo una fuente del organismo que dirige Carlos Winograd. «Quienes no están hoy en condiciones de vender periódicos podrán hacerlo, y quienes ya lo hacen continuarán realizando esa actividad, pero sin poder exigir exclusividad para llevarla a cabo.»

La esperanza de las autoridades y de muchas empresas periodísticas -duramente afectadas por la recesión, que ha llevado a más de una a crisis casi terminal e incluso a la desaparición de un importante número de publicaciones-es que esta desregulación permitirá ofrecer diarios y revistas en lugares donde hoy no están, lo que debería incrementar las ventas.

Como contrapartida, los quiosqueros y distribuidores aducen que la desregulación terminará con el sector, que quedará indefenso ante la acción de las grandes cadenas de distribución. Además, que se afectan derechos consagrados (léase «áreas exclusivas») por los que debieron pagar fuertes sumas al momento de entrar a la actividad.

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