20 de octubre 2003 - 00:00

Deuda: acreedores deben ser socios

Los acreedores y el mercado de títulos reaccionaron con fastidio a la propuesta de reestructuración presentada en Dubai el 22 de setiembre. Si bien la idea oficial no les gustó a los tenedores de bonos, pienso que fue provechoso que se haya lanzado el arpón, para iniciar un proceso de negociaciones.

En Washington, con ejecutivos de organismos multilaterales e inversores, se percibió que nadie esperaba ser seducido por la propuesta argentina, los tenedores de bonos tampoco aguardaban una invitación tan estricta. El universo de acreedores es muy extenso, tanto en EE.UU. como en Europa y Japón. En ese espectro están los tenedores japoneses, sobre los que se puede hacer un aporte.

En forma consistente con la actual política económica, la Argentina tiene una oportunidad excepcional, generada con la formación de grupos jurisdiccionales. Esta excelente táctica da pie para rescatar la deuda de bonos Samurai y a la vez impulsar exportaciones.

• Alivio

Por primera vez, el país se puede presentar ante el mundo con una propuesta que involucre exportaciones, de la mano de un socio experto, rico y absolutamente complementario, que contribuirá a aliviarse el peso de la deuda. Este suceso operará como un «leading case», ya que existen otros grupos de acreedores viables en Italia, resto de Europa y Estados Unidos.

La propuesta comienza con la formación de un Distress Debt-Fund, de aproximadamente u$s 2.800 millones, con el objeto de rescatar la totalidad de los bonos y pagarés con aportes líquidos, nuevos bonos o garantías de corporaciones japonesas.

Los inversores (empresas de ese país) rescatarán con sus participaciones la totalidad de la deuda en poder de ciudadanos japoneses, a 100% de su valor. Para el intercambio de esos bonos, la Argentina les otorga a las corporaciones, en alquiler, un fondo de comercio de nuevas exportaciones argentinas y un cupo fiscal anual, a recuperar en un plazo de 30 años. Para facilitar la instalación, otorgará también trato preferencial para la inversión extranjera directa, destinada a nuevas actividades productivas de exportación. De esta manera, la Argentina rescata los primeros bonos elegibles, llevando tranquilidad al primer grupo de acreedores, a cambio de producción exportable y empleo argentino. A su vez, les garantiza a las empresas japonesas el cumplimiento del convenio, sometiéndolo, si lo desean, a la supervisión de los organismos multilaterales de crédito. Sembramos una solución y cosechamos un socio absolutamente complementario y sin conflictos ideológicos. Bajamos la carga de amortizaciones y consecuentemente el temor de la insolvencia fiscal intertemporal, posterior a 2004. Empleamos esta sustitución de deuda, como una llave de arranque para potenciar exponencialmente nuestras exportaciones y continuamos, luego, replicándola con los grupos europeos formados por el secretario Nielsen.

Esta es la primera respuesta para convertir enemistados acreedores en socios. Para nuestra sociedad, aumentar exponencialmente el volumen de exportaciones, cancelando al mismo tiempo deuda y generando empleo, significará toda una epopeya. En términos políticos, ésta es una solución claramente nacional, popular, progresista y racional, en línea con el pensamiento del presidente Kirchner.

(*) Consultor (con la colaboración de Daniel Tigani)

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