Deuda corporativa, en niveles récord: ¿cómo se generó esta oportunidad?

Economía

Las condiciones extraordinarias experimentadas permitieron que el tercer trimestre de 2020 se convirtiese en el periodo con más deuda emitida para las empresas estadounidenses. En rigor, compañías cuya deuda tiene grado de inversión, como Alphabet o Visa, emitieron u$s267.000 millones y aquellas que no alcanzan el grado de inversión colocaron más de u$s 119.00 millones. Son valores que no se veían hace 25 años.

A mediados de agosto Apple colocaba, dentro de una emisión de u$s5.500 millones, bonos a 40 años con una tasa -históricamente baja- del 2,6%. Esa dinámica ocurrida hace algunas semanas, es hoy un símbolo de algo más sistémico que se experimenta en el mercado de deuda corporativa tras el espaldarazo que la Fed le dio este año. Las condiciones extraordinarias experimentadas permitieron que el tercer trimestre de 2020 se convirtiese en el periodo con más deuda emitida para las empresas estadounidenses. En rigor, compañías cuya deuda tiene grado de inversión, como Alphabet o Visa, emitieron u$s267.000 millones y aquellas que no alcanzan el grado de inversión colocaron más de u$s 119.00 millones. Son valores que no se veían hace 25 años.

¿Cómo se generó esta ventana de oportunidad en el sector corporativo? El rotundo respaldo de la Fed y la baja de tasas generaron condiciones excepcionales para que las empresas estadounidenses se mantengan extraordinariamente líquidas a través de la crisis, que refinancie deuda y hasta que reduzca la carga de la deuda en su hoja de balance.

Tras la parálisis bursátil generada por la pandemia, la intervención de la Fed bajando la tasa de referencia y garantizando la compra (y el precio) de bonos corporativos en el mercado por primera vez, provocó una reactivación rápida, abaratando los costos de endeudamiento y atrayendo a cientos de empresas. Desde entonces, la bonanza del mercado alcanzó a cubrir las necesidades tanto a grandes empresas como a aquellas con un perfil más riesgoso, así como también a quienes sólo buscaban asegurar capital a tasas inusitadamente bajas.

Con el rendimiento de los bonos del tesoro estadounidense a 10 años a 0,6%, hubo una masiva migración hacia bonos corporativos que ofrecen mejores retornos. Así, el spread, o la prima de riesgo, que los inversores requieren para tener bonos corporativos con grado de inversión bajó a 136 puntos básicos. En contraste, el spread había tocado los 370 puntos en el colapso bursátil de marzo. Para los bonos basura, la dinámica es similar y el spread está en torno de los 517 puntos básicos, comparado con 1.100 en marzo. Es esta mejora sostenida en las condiciones de endeudamiento la que atrae a cientos de empresas a buscar fondos para diferentes propósitos. Pero, amén de la mejora en las condiciones de endeudamiento, hay varios motivos que llevan a las compañías a necesitar nuevos fondos. En muchos sectores, la pandemia ralentizó (sino paralizó) la actividad lo cual afectó directamente la posición financiera de muchas empresas. Tal es el caso de Carnival Cruise Lines y Delta Air Lines que, con activos como colateral, se endeudaron para mantener el negocio a flote en medio de tamaña turbulencia.

Asimismo, un número de empresas en situaciones menos complejas capitalizaron esta ventana de oportunidad para refinanciar deudas en mejores términos. Especialmente en el segundo trimestre del año, muchas empresas refinanciaron su pasivos para ajustarse mejor a sus posibilidades dada la crisis que explotó en marzo. Sin embargo, el numero de colocaciones con el objetivo de pagar deuda existente cayó significativamente en los últimos tres meses lo cual indicaría que las compañías más endebles ya lograron reajustarse.

Por último, gran parte del sector corporativo decidió sacar definitivamente deuda de su estructura de capital. Por ejemplo, en el último mes la gigante de la salud CVS Health, que a lo largo del año se había endeudado por u$s10.000 millones, decidió recomprar u$s6.000 millones de su propia deuda. Ante la creciente incertidumbre y volatilidad, agravado por la tensión en torno de las elecciones presidenciales, son muchas las empresas que prefieren reducir la carga de la deuda.

El frenesí por la venta de deuda corporativa puede interpretarse desde dos ángulos: las excepcionales condiciones que ofrece el mercado y las necesidades propias de las compañías. A lo largo del año los CFO tuvieron un papel preponderante amortiguando el impacto de la crisis y navegando los altibajos de un mercado extremadamente volátil. Tras dos trimestres récord, no sería extraño que los próximos meses sean más modestos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario