Nunca con tanta oposición previa, inclusive oficialista, se asistió a un desembarco de medidas económicas como las que se aguardaban para el día de hoy.
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Extraño fenómeno argentino, donde parece estar un equipo económico elegido arriba de una balsa y en la costa esperando para ametrallarlo. Empezar así no es auspicioso, más bien es tener un resultado cantado -malo- antes de dar el primer paso. El ambiente accionario, por oposición al de títulos de deuda, resultó el más cauto y menos agresivo en la última rueda previa a los anuncios. Se insertó en una cuarta rueda que marcó un zigzag perfecto en la semana, con recintos del mundo dando una baja grave en un día, para calmarse al siguiente, retornar a la caída y volver al descanso. De seguir el trayecto, el remate de hoy debería ser nuevamente muy opresivo para los índices.
Nosotros estamos en otra cuestión, al margen de lo mundial, porque hoy es una especie de día bisagra. Con autorización de aumento de tarifas de transporte, como para acentuar el mal humor de la gente, el aperitivo de la tarde de ayer no podía ser más adverso. Riesgo-país rompiendo las agujas, dejando a las acciones con su tímido 0,4% de aumento como el casi único respaldo ministerial.
Hubo acento sobre renglón servicios, luz y gas, lo que también podría anunciar algún aumento de tarifas. Las demás más cautas, y el Merval se fue a barajas sobrio.
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