Dialogo en Wall Street
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Creció con fuerza el empleo en EEUU y se diluyen las expectativas de un recorte de tasas de la Fed en 2026 y 2027
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Chau plazo fijo: cómo operan los principales bancos hoy, viernes 8 de mayo
P.: Es difícil encontrar un indicador cuyo deterioro se acelerara tanto como el NASDAQ. No había señal tan contundente de problemas en ciernes como el propio derrape del NASDAQ.
G.G.: Hacer política monetaria para rescatar a las acciones tecnológicas no está dentro de los cánones de lo políticamente correcto. Nadie va a reconocer que la debacle del NASDAQ gatilló una baja de medio punto en las tasas. Pero nada obsta para que primero se desmorone el NASDAQ y poco tiempo después suceda lo mismo con la economía real. Es un territorio ambiguo. Es en esa ambigüedad en la que la Fed se mueve como pez en el agua. Son las prerrogativas de quien posee una buena reputación.
P.: La recuperación del NASDAQ será en todo caso un efecto colateral en la búsqueda de moderar el declive de la economía real.
G.G.: Esta es la manera civilizada de vender la decisión. No se preocupe: nadie -nadie que valga la pena, al menosva a protestar por un baja de tasas de interés.
P.: Parece clave el factor sorpresa.
G.G.: Lo es. Greenspan, se ve, busca un reversión rápida, contundente, en el estado de ánimo. Se especulaba con una baja de un cuarto de punto el viernes si el informe de empleo presentaba nuevas muestras de retracción. Y con medio punto -en total (o sea eventual-mente un segundo retoque de un cuarto)- a fines de enero tras la reunión de dos días que llevará a cabo la Fed. Pero no se esperaba una rebaja de medio punto hoy (por ayer) en una única inyección. Es una señal muy clara de que Greenspan prefiere ponerse delante de las expectativas. Pretende, una vez más, torcerles el rumbo. Necesita cortar el desaliento.
P.: También se decidió un recorte de un cuarto de punto en la tasa de descuento. Y el comunicado de la Fed alude a que otro cuarto de punto podría eliminarse en la próxima reunión.
G.G.: La tasa de descuento -hoy por hoy-es un símbolo. Los bancos no están tomando redescuentos. Apenas 153 millones de dólares, según el balance de la Reserva Federal al 27 de diciembre. Compare esa cifra con reservas bancarias que superan los 39 mil millones. Es una ventanilla cuyo uso efectivo actual es inexistente. El mensaje, sin embargo, es muy potente. Señala que la Fed está dispuesta a usar más munición si hiciese falta.
P.: ¿No es inusual que la Fed diga lo que estaría dispuesta a hacer la próxima reunión?
G.G.: Totalmente. La Fed nos dice que la tasa puede bajar nuevamente tras las reuniones del 30 y 31 de enero. Que si la economía (o el mercado, si fueran sinónimos) no se estabiliza, entonces otro cuarto de punto de baja irá en camino. Pero los números de la economía real toman su tiempo para cambiar. No se dan vuelta en las cuatro semanas que restan para la reunión. O sea que, en la práctica, la variable que usted observar con la claridad suficiente para argumentar que la iniciativa de la Fed no cayó en sacó roto no es otra que la marcha de NASDAQ, o, en general, de la Bolsa.
P.: Habla de una baja en la tasa de descuento.
G.G.: No lo dice expresamente, pero a mí no me quedan dudas de que el mensaje tácito se refiere a la tasa de Fed Funds. La tasa de descuento no cambia nada.
P.: La economía ya aterrizó. Greenspan parece decidido a que el aterrizaje sea suave.
G.G.: Tal cual. Frente a la creciente apreciación de que la recesión era inexorable, se opone ahora el descubrimiento de que la Fed existe y está dispuesta a recoger el barrilete de las altas tasas.
P.: ¿Podrá conjurar la amenaza?
G.G.: En 1990 la Fed reaccionó tarde y lento y la recesión se le cayó encima. En 1995 la Fed tuvo los reflejos necesarios para contener el daño, desacelerar la economía pero sin caer en recesión. Yo diría que es el único antecedente a mano de un «aterrizaje suave». No se le puede negar el crédito a Greenspan. Obra en su foja de servicios. Y ahora la Fed subraya que no quiere repetir los pasos cortos y lentos del '90.
P.: ¿No le parece que ahora la situación es más complicada?
G.G.: Sin duda que lo es. Una burbuja ha estallado en la Bolsa. Es una situación más difícil de gobernar. Es un contexto de altísima volatilidad. Y, me parece a mí, que la Fed deja abierta la puerta para que la cosa se complique por el lago de precios. Si usted mira el último NAPM -que fue decepcionante en todo sentido y marca con nitidez el fenómeno de una industria en recesión-verá con sorpresa que el único renglón en ascenso es el rubro de precios pagados. La postura de la Fed es una bendición para los precios de los commodities.
P.: ¿Volverá la euforia al NASDAQ?
G.G.: Una mejoría significativa, sí. Euforia, euforia, es otro cantar. Pero los precios de antes de la baja de tasas tienen margen suficiente para anotar una suba muy fuerte y todavía permanecer distantes de lo que fueron los mejores tiempos. El verdadero examen vendrá dentro de una semana como sucedió en diciembre cuando Greenspan trajo palabras de alivio, disparó un rally de más de 15%, pero transcurrió el tiempo y los ánimos volvieron a flaquear. El verdadero test transcurre después del «short covering», después de la cobertura forzada de las posiciones vendidas.
P.: La liquidez debería ayudar. Enero siempre es mejor que diciembre en términos de flujos de fondos.
G.G.: Enero es el mejor mes del año en términos de flujos a fondos comunes de acciones. Y diciembre registró una fuerte acumulación de recursos en los fondos de money market. Casi 40 mil millones. Colocados a tasas muy bajas. Un reflejo hacia las acciones en enero fue la tradición de los años '90. Súmele que el nivel de cash -6,5%- en los fondos de acciones es mucho mayor que el que tenían inclusive en octubre '98. Munición para comprar, sobra. La Fed está del lado del inversor. Los precios son tentadores. Si falla, es porque falla la convicción.



