Periodista: Una semana se habla del ocaso del dólar -o, por lo menos, del fin de su hegemonía en los mercados internacionales- y un par de semanas más tarde se pone el acento, como si nada, en los peligros de su fortaleza indomable. Una semana nos rasgamos las vestiduras por las penurias económicas y financieras de China y a la siguiente, con el mismo énfasis, la atención salta a la suba de los precios del crudo. Entre otras razones, se cita la solidez de la demanda de vuelos de cabotaje en China. ¿En qué quedamos? El mundo, ¿mejora y avanza o se hace añicos?
Diálogos de Wall Street
Es río revuelto. China, el dólar, las tasas, el precio del crudo, Jackson Hole. ¿Qué se puede decir, Gordon Gekko, de esta encrucijada?
-
Wall Street cortó racha alcista de dos semanas pero un sector se disparó
-
Wall Street: 5 acciones que hay que sacarse de encima
Gordon Gekko: La inflación se aplacó y hay abundante evidencia internacional. La recesión no ocurrió, permanece en los pronósticos pero no hay pruebas de su entrada en vigencia. No obstante, ninguno de los dos problemas se resolvió de manera definitiva. Cabalgamos la transición. Comparado con el año pasado, la mejoría es innegable. Se despejó el horizonte. Ya nadie se acuerda de lo grande que fue Paul Volcker. El abogado Powell no lo hizo tan mal. Pero pisamos todavía un terreno minado de inconvenientes. Y hay que esquivarlos.
P.: Es un aterrizaje suave hasta el momento, pero con un destino incierto.
G.G.: Más o menos suave, según el país. No es lo mismo EE.UU. que Alemania, que debe replantear su modelo industrial y de provisión de energía. O China, con todas las vicisitudes que se siguen al detalle dentro y fuera de China, que Japón que creció 6% anualizado en el segundo trimestre traccionado, créase o no, por el sector externo. Pasamos de una preocupación global de trazo grueso, y de naturaleza existencial, a temas puntuales, diría que nacionales (o regionales) y de sectores, más de sintonía fina. Catástrofes en masa como las que se temían el año pasado no se produjeron. Lo que sí es cierto es que nadie, ningún banco central, puede pensar que su tarea ya terminó.
P.: El aumento de los precios del crudo -la variedad Brent superó los 90 dólares el barril- , si se acentúa, ¿puede devolvernos la sensación de que la inflación se desborda otra vez fuera de control?
G.G.: La política monetaria estaba en offside en la segunda mitad de 2021 y la primera de 2022. Ya no. Cerramos 2021 en EE.UU. con la inflación en 7%, las tasas en cero y la Fed comprando bonos largos para expandir la liquidez hasta mediados de marzo. El 24 de febrero Putin invade Ucrania y nos compramos un shock imprevisto de oferta de energía y materias primas. Fue como en los años 70, pero con el orden de los shocks invertido. Sabemos hoy, con el diario del lunes, que se pudo dominar y que la inflación respondió a la reacción tardía de los bancos centrales.
P.: Ud. cree que se dio vuelta la página. Aunque el trabajo no concluyó.
G.G.: Las expectativas de inflación no levaron anclas nunca. Y esa fue la clave hasta que la política monetaria se puso a la altura. Si hoy los precios del crudo suben, ya sea por los recortes de producción de la OPEP plus o porque la demanda agregada se tonifica, será un problema de precios relativos. Con un andamiaje de política monetario restrictivo, ya instalado, otros precios deberán acomodarse. O bajará la actividad. O, lo que es más probable, la OPEP plus se dará por satisfecha, incumplirá las cuotas, y hará clic, caja (que buena falta le hace).
P.: En Jackson Hole, Jerome Powell, avisó que la Fed no está conforme con los bríos de la actividad y puede retomar la suba de tasas cortas. Por otro lado, las tasas largas también están trepando. Y un dólar firme, cuando se preveía lo contrario, es un tercer elemento que tensa las condiciones financieras presentes. ¿Cree que la Bolsa se frenó porque anticipa dificultades por ese frente?
G.G.: No. Todo lo contrario. Después de ver el informe de empleo, la inflación y los últimos PMI, Powell puede guardar sus objeciones en el bolsillo. Han sido escuchadas y atendidas. No hará nada en la reunión del 20 y si la tendencia reciente se mantiene no deberá hacer nada más en lo que resta del año. ¿Qué problema puede tener la Bolsa, así? Ninguno. Las empresas están realizando los deberes. Cada vez mencionan menos una recesión. Las estimaciones de ganancias futuras aumentan cuando, en esta época, lo usual son los recortes. La recesión de los balances, la merma de las utilidades de las empresas del S&P 500, bien podría terminar antes de lo previsto. Ya en este tercer trimestre. Y quedar de manifiesto en los balances que veamos a mediados de octubre. Sería cantar bingo. Cartón lleno.
- Temas
- Wall Street




Dejá tu comentario