23 de marzo 2001 - 00:00

Diálogos en Wall Street

PERIODISTA: La Fed, finalmente, decidió un recorte de medio punto en las tasas. Desoyó los ruegos de los mercados que pretendían una baja de tres cuartos de punto.

Gordon Gekko:
Me parece que la Fed hizo lo adecuado, dadas las actuales circunstancias. Y la discrepancia respecto de lo que pedían los mercados servirá de paso para preservar credibilidad.

P.: Tiene razón. Cuando se habla de Greenspan, ya no son todos elogios.


G.G.:
La credibilidad en un proceso como el actual es como el combustible en una travesía en el desierto. Hasta no llegar a destino usted no hace otra cosa que gastarlo; no hay cómo reponerlo. Con todo, todavía estamos lejos de las críticas furibundas que se vertían sobre Greenspan durante la recesión del '90-'91.

P.: No es la primera vez que la Fed rehúsa convalidar las expectativas de una baja más pronunciada.


G.G.:
Tampoco será la última. Un par de semanas atrás, hubo una subida epidemia de pronósticos que vaticinaban un recorte de urgencia a producirse en el período entre reuniones. Incluso Wayne Angell, otrora gobernador de la Fed, habló de 80% de probabilidades de un recorte esa semana.

P.: No fue así.

G.G.: No creo que la Fed perciba estar corriendo detrás de los acontecimientos como en enero, cuando sí debió acelerar el paso.

P.: La próxima reunión de la Reserva Federal se celebra el 15 de mayo. Anotamos ya un recorte adicional de medio punto.


G.G.:
¿Cómo lo sabe?

P.: Se ha hecho costumbre..
.

G.G.:
No creo que haya una inercia. No se equivoque.

P.: Imagino que el mercado descontará que la baja sigue.


G.G.:
No lo dudo. Pero sus pronósticos han resultado errados últimamente.

P.: ¿Entonces hasta acá llegamos?


G.G.:
La economía debería mostrar señales de una recaída para empujar de nuevo a la Fed a la línea de acción. Como están hoy las cosas, me parece a mí que la Fed se debe dar por satisfecha con lo actuado.

P.: El comunicado de la Fed transmite otra impresión.


G.G.:
Si la situación económica se deteriora con rapidez, la Fed obrará de la misma manera. El sesgo de política, el texto es claro, sigue apuntando hacia la baja de tasas.

P.: Pero, además, hace hincapié en los riesgos que aún subsisten y en la necesidad de monitorearlos de cerca. Mi sensación es que anuncia de manera clara que dará un nuevo paso próximamente.


G.G.:
El diagnóstico de la Fed es que la economía enfrenta un ajuste de inventarios. Un ajuste muy brusco. Que se completará con mayor celeridad que lo que era tradicional, porque la tecnología permite hoy en día una detección más precoz y, por ende, una corrección más rápida. Ese diagnóstico justifica una intervención, a su vez, más agresiva por parte de la Fed.

P.: Por eso, la Fed se ha inclinado por bajas de medio punto.


G.G.:
Tal cual. Sabemos que lo normal son movimientos de un cuarto de punto. Han sido, esta vez, tres tiros de medio punto en el espacio de tres meses.

P.: Es mucho. Pero aun así, no parece suficiente.


G.G.:
Cuando la Fed subió las tasas, a partir de febrero de 1994, de 3% a 6% en el espacio de un año (3 puntos completos contra los 2 puntos y un cuarto de alza que aplicó entre 1999 y 2000), y la economía mostró los efectos perniciosos, el proceso posterior de recortes consistió en 3 rebajas de un cuarto de punto distribuidas a lo largo de seis meses. Exactamente la mitad de lo que bajó ahora, y en el doble del tiempo. No pretendo asimilar un proceso con otro, pero creo que da una idea cabal de que la baja implementada por la Fed ha sido muy significativa. Y si las empresas ajustan sus inventarios más rápido que antes, la Fed también debería concluir su tarea en menor tiempo.

P.: La semana última, usted señalaba que la caída de la Bolsa no iba a precipitar un ritmo más acelerado de intervención por parte de la Fed.


G.G.:
Eso es lo que acaba de acontecer. Ni más ni menos.

P.: Pero hasta qué punto un declive en Wall Street puede ser ignorado...


G.G.:
Mi comentario fue una referencia concreta al NASDAQ. Pero se ha perdido gravitación. Más de 60% de gravitación, o sea, una merma en línea con el derrumbe de precios. Wall Street, sin embargo, comprende mucho más que el NASDAQ. Está claro que hay un problema con las acciones tecnológicas que va más allá del contexto monetario. Greenspan puede bajar las tasas, pero no puede encargarse él de promover las ventas de Oracle o de Intel. Los agregados monetarios, la base monetaria, están volando. Hasta ahí llega la influencia de la Fed. El problema del NASDAQ es el deterioro continuo de las ganancias operativas; es un problema específico que no se va a corregir con una baja de tasas.

P.: Pero ya hay síntomas de contaminación fuera del NASDAQ.


G.G.:
Cuanto más amplio sea el abanico de papeles y sectores en retroceso, más importante será a los ojos de quien debe tomar una decisión de política monetaria. Dijimos varias veces que si la economía iba camino a una recesión no podía ser que sólo cayera el NASDAQ. O sea que si ahora vemos un frente amplio de debilidad, la Fed prestará más atención.

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