Diálogos en Wall Street
(El periodista dialoga con un destacado operador de Bolsa estadounidense -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»-, que brinda datos interesantes de por qué las acciones norteamericanas muestran tan fuertes altibajos. Veamos.)
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Gordon Gekko: Llevamos ya cuatro trimestres consecutivos de suba. En ese lapso, la economía trepó 3,2%. Evidentemente, la recesión ha quedado atrás; yo considero que el Rubicón se habrá cruzado -como fecha estimativa más tardía- en marzo de este año...
P.:Y sin embargo, la Bolsa -que suele anticipar los veranos- se desbarrancó con inusitada furia de junio a octubre... ¿Qué pasó? ¿No se enteró de la robustez de la economía real?
G.G.: Si Ud. trata siempre de mirar hacia delante, la espina que le dejó clavada, en su momento, el tercer trimestre fue el parate abrupto del consumo a partir de setiembre... Revise sus notas y verá que hemos vuelto una y otra vez sobre el tema.
P.: Recuerdo la profunda caída de la confianza del consumidor en octubre. Y la conmoción que provocó...
G.G.: Correcto. Pero la medición de la confianza del consumidor tiene sus bemoles. Tómela más bien con pinzas. En cambio, conviene seguir con detenimiento el patrón irregular del consumo. Allí está la clave.
P.: ¿Alcanza con monitorear la marcha de las ventas minoristas?
G.G.: Es una primera aproximación -precaria porque no captura más de 30% del universo-, pero que suele funcionar bien (este año ha sido excelente) como predictor de avanzada...
P.: ¿Y qué es lo que tiene de inusual el comportamiento del consumo?
G.G.: Describe un patrón demasiado sinuoso -un zigzag que desconcierta y no permite tomar partido sobre la fortaleza de la recuperación con un margen razonable de seguridad-. Un trimestre muy fuerte -el primero y el tercero- se enlaza con otro positivo, pero titubeante -el segundo y, con toda probabilidad, el período presente-.
P.: ¿Me quiere decir que ese 4% del tercer trimestre no se va a repetir en el cuarto?
G.G.: Creí habérselo dicho ya.
P.: Por culpa del consumo, deduzco...
G.G.: Básicamente. Aunque tambien la acumulación de inventarios jugará un papel. Conforme a esta última revisión de las cifras, las compañías, de julio a setiembre, acopiaron stocks con agresividad. Las ventas finales subieron 3,5%. No 4% como el producto bruto. Ese medio punto de diferencia tiene que ver con la acumulación de inventarios. No espere que esa contribución vaya a repetirse.
P.: Si la economía crece 3% -en vez de 4%-, no creo que haya motivo para quejarse...
G.G.: No lo habría. Pero no va a crecer 3%. Ni siquiera 2%.
P.: ¿Tampoco?
P.: Es un cambio brusco de velocidad...
G.G.: Lo es. Por eso le hacía mención a los zigzagues del consumo. Son virajes muy cerrados. El consumo trepó 4,1% en el tercer trimestre, motorizado por la demanda de bienes durables, que subió 23,1%...
P.: ¿Dijo 23%?
P.: Es increíble. Sobre todo cuando se piensa en la cantidad de veces que el consumidor norteamericano habrá cambiado de auto durante la expansión de los '90...
G.G.: Así es. Y préndale una vela a tanta prodigalidad. Toda la recuperación pende de ese entusiasmo. Ahora bien, las ventas de autos se tomaron un respiro luego de la avalancha de julio y agosto.
P.: No deja de ser natural.
P.: Sin embargo, la Bolsa no parece muy preocupada. Ha cambiado los lentes últimamente... Se ha vuelto a calzar las gafas de un mercado alcista.
G.G.: Es que todo apunta a que el consumo retoma sus bríos. Las ventas minoristas de octubre proveyeron la cuota de alivio, la idea de que la rueda vuelve a girar. Pese a la lógica declinación en las ventas de autos, el total de las ventas minoristas terminó sin cambios. Excluyendo autos, entonces, la suba fue de 0,7%. No se esperaba tanto. Es la lectura más sólida desde abril. Y el «breadth» -la participación- de los distintos renglones en la suba es muy amplia...



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