3 de enero 2003 - 00:00

Dialogos en Wall Street

(La Bolsa de Nueva York ya acumula la caída más importante desde la crisis del '30 aún a pesar de la recuperación observada ayer. EL periodista dialoga con un experto operador del New York Stock Exchange, que, para conservar su anonimato, se hace llamar Gordon Gekko, el reconocido personaje de la película «Wall Street». Este es el diálogo con la visión clave de lo que está pasando en NY.)

Dialogos en Wall Street
PERIODISTA: El mercado bajista se instaló en Wall Street a partir de 2000. Se suele afirmar que la tercera es la vencida pero lo cierto es que la Bolsa no se ajustó a dicha sentencia. Las acciones han registrado por tercer año consecutivo un retroceso profundo. ¿Cambiará la suerte en 2003?
Gordon Gekko: Comenzamos el año bajo el mismo interrogante. Y yo diría con mucho mayor entusiasmo.

P.: Las acciones han subido más de 20% desde octubre... No me diga que ello no tonifica la confianza
.
G.G.: Recuerde que la Bolsa también se había recuperado con rapidez -y mucha pujanza- luego de los atentados del 11 de setiembre... De octubre a enero el Dow avanzó casi 35%...

P.: Eso es más que lo que trepó el Dow desde que comenzó este último rally...

G.G.: Correcto. Pero no sólo se trató de la Bolsa. La economía creció 5% a comienzos de 2002. Tanto fue así que la FED comenzó a sondear en el mercado la posibilidad de revertir la baja de tasas de interés hacia marzo y abril.

P.: No lo recordaba
.
G.G.: Y sin embargo todas esas señales de fortaleza proveyeron una falsa alarma... Fueron sólo el prólogo de nuevos mínimos. No se sorprenda entonces si hoy detecta un escepticismo que ha echado raíces...

P.: ¿Pero usted qué opina?
G.G.:
La caída de la Bolsa de Nueva York (pese a la fuerte suba e ayer) es ya la más severa -y prolongada- desde la célebre crisis de los años '30. Y, a diferencia de lo que ocurriera entonces, la economía norteamericana apenas ha padecido una modesta recesión que tiene todos los visos de haber concluido en 2001...

P.: Es un buen punto.
G.G.:
En los años '30 la tasa de desempleo hizo máximos en 24%. En el ciclo actual el «techo» ha sido 6%. No se puede comparar la destrucción que sufrió la economía real en aquellos tiempos con lo que ocurre ahora. Sin embargo los acontecimientos en Wall Street presentan una curiosa analogía. Y, precisamente, tras comenzar a caer en 1929 el Dow tocó fondo en 1932...

P.: O sea, el cuarto año de zozobra...

G.G.: Si el patrón se repitiese, y esto es pura especulación, no una conclusión inexorable, el punto de giro en la Bolsa debería suceder en 2003..

P.: Suena muy optimista.
G.G.:
No se apresure. Si los mínimos deben alcanzarse en 2003 esto implica que la Bolsa tiene que caer no menos de 15% desde sus valores actuales. Tal vez 20% o 25%.

P.: Todavía restaría un chapuzón...

G.G.: Sinceramente, eso creo.

P.: ¿No le tiene confianza al repunte que comenzó en octubre? Usted que lo vio venir antes de nacer...

G.G.: Va a ser muy difícil que se extienda mas allá de fin de enero. No digo que no tenga combustible pero enfrentará obstáculos formidables hacia delante.

P.: La guerra con Irak...
G.G.:
Ese es uno de ellos. No es el único. La dinámica de las ganancias de las empresas es otra amenaza. Hasta ahora las utilidades han sido escasas pero en ascenso -trimestre tras trimestre en los últimos tres períodos-. Esto puede interrumpirse en el primer trimestre de 2003. Hoy por hoy es el escenario más probable...

P.: En definitiva, seguiremos a los tumbos. Ese es el horizonte que plantea...

G.G.: Si el Dow supera -de acá a febrero- el umbral de los 9.000-9.100 puntos (que fue la resistencia que no pudo doblegar en su «rally» anterior en julio-agosto) podemos pensar en la posibilidad de una corrección moderada -que no desafíe o que respete los «pisos» de octubre-.

P.: Estamos lejos de ese nivel. Muchos dirán que si la Bolsa no lo logró con la baja de tasas y el triunfo republicano en el Congreso, resultará imposible ahora que los mercados han comenzado a prepararse para una inminente confrontación con Irak. No es casual el avance del petróleo y del oro...

G.G.: Es difícil. No es imposible. Si el Dow no lo consigue, ajústese los cinturones porque como en los vehículos de la montaña rusa, todo lo que usted subió es sólo para profundizar la caída que le espera...

P.: ¿Cuándo volveremos a los viejos buenos tiempos?

G.G.: Una sola cosa parece segura: luego de un boom espectacular en la Bolsa, de una «burbuja» que corona una década excepcional -o dos- de bonanza superlativa; cuando la marea alcista se retira queda una «resaca» que lleva tiempo curar. Se vio en los años 30 tras la «nueva era» de los '20. Sucedió en los '90 en Japón luego de los brillantes '80. Y eso es lo que vemos hoy. Ni más ni menos. La fiesta duró de 1982 a 2000. Ahora estamos cancelando algunos excesos.

P.: Eso no significa que la Bolsa tenga que caer todos los años.

G.G.: Desde ya. Eso sería una exageración. No le digo que el Dow tocó fondo en 1932...

P.: En ese caso -manteniendo la analogía- podremos festejar a fin de 2003...

G.G.: Tal vez. La verdad es que el Dow hizo pie en 1932 pero aun así los precios a fin de año todavía cotizaban por debajo de diciembre de 1931. Hubo que esperar un año más para cerrar un ejercicio -de cabo a rabo- enteramente en terreno positivo...

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