4 de marzo 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo denomina Gordon Gekko en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es la actividad económica en Estados Unidos y la crisis del petróleo.)

PERIODISTA: La economía norteamericana responde mejor de lo pensado ¿O me equivoco? El crecimiento del cuarto trimestre se elevó a 1,4%, o sea, el doble de la primera estimación oficial. Y, con todas las vicisitudes que siembra el conflicto con Irak, se espera que el nivel de actividad se acelere este primer trimestre por encima de 2%; quizás 2,5% ¿Es así o no?

Gordon Gekko: Es así. Pero también es verdad que estos números no se apartan en demasía de lo pensado. No se engañe: la mayor fortaleza que las cuentas nacionales detectaron en el cuarto trimestre restará de la pujanza que se aguardaba para el primero...


P.:
¿Cómo es eso?

G.G.: La economía acumuló mayores inventarios que lo calculado originalmente. Unos 21 mil millones de dólares (constantes) más. Esta diferencia justifica todo el incremento registrado en el crecimiento del producto (que suman unos 16 mil millones en total).Y le sobran, por cierto, unas monedas. Pero sucede que una escasa acumulación de inventarios en el cuarto trimestre, era uno de los argumentos para apostar por un repunte de la producción de enero a marzo. Y ahora esta hipótesis se relativiza.


P.:
Habrá que ver que tan sostenida es la demanda final...

G.G.: Hay dos elementos en juego. Uno es cuánto de estos mayores inventarios se conforman con productos extranjeros. Sucede que las importaciones también fueron corregidas en alza. 14 mil millones de dólares. Una porción significativa habrá engrosado los saldos de inventario. Sin dudas.


P.:
Si esos stocks resultasen excesivos, disminuirán las importaciones, pero no la producción local ¿Esa es la idea?

G.G.: Correcto.

P.: De vuelta, si el gasto aumenta habrá espacio para incrementar la producción sin necesidad de recortar inventarios... Es el gasto la variable clave.

G.G.: Esa es la segunda variable a monitorear. Vamos a tener, sin dudas, una lectura mucho más robusta del consumo en el primer trimestre que en el período precedente (corregido en alza a 1,5%). Pero aquí también hay un espejismo. Diciembre fue el mes verdaderamente pujante. Lo sabemos por el fortísimo comportamiento de las ventas minoristas. En enero, en rigor, hubo un retroceso notorio.


P.:
¿Y entonces?

G.G.: Estamos frente al conocido efecto «arrastre». Diciembre dejó una punta muy alta. Aun si el consumo declinase, el promedio de enero a marzo puede superar cómodamente el promedio de octubre a diciembre de 2002. Esa diferencia quedará estampada en la estadística. Pero es historia. No dice nada sobre la verdadera solidez actual del gasto del consumo.Y es por eso que le acotaba que la economía no presenta señales muy distintas que las que ya habíamos capturado a comienzos de año.

P.: Hubo un repunte significativo en las órdenes de bienes durables. Y no se trata ya de un indicador que mire hacia atrás. Es un precursor de las tendencias en la inversión.

G.G.: Si uno mira hacia delante los signos no son concluyentes, no como para cambiar de opinión. Usted puede citar una estadística auspiciosa; yo podría extraer otra en sentido opuesto. Considere, por ejemplo, la evolución de los pedidos de subsidio por desempleo que se han vuelto a encaramar por encima de los 400.000 por mes... La canasta de indicadores líderes que publica la Conference Board -una especie de árbitro imparcial para zanjar esta discusión- cayó 0,1% en su informe de enero.Y en ese mes los subsidios solicitados habían bajado a 385 mil...


P.:
Y el precio del petróleo no era el dolor de cabeza en que se ha convertido...

G.G.: Sólo se insinuaba. Ahora es una realidad. La crisis de la energía sí justifica una visión más sombría aunque hasta ahora haya sido digerida aceptablemente...


P.:
Cambiemos el ángulo del análisis ¿Hasta dónde puede subir el precio del barril sin cancelar toda perspectiva de expansión económica? No sólo en los Estados Unidos. El G-7 tiene un talón de Aquiles allí...

G.G.: Puede subir muchísimo más y generar un impacto manejable siempre y cuando el proceso sea breve. Alcanzaría con mantener los precios actuales por los próximos tres meses para tener que marcar todos los pronósticos hacia abajo significativamente y despachar para el año próximo las esperanzas de una recuperación generalizada a nivel mundial.


P.:
En este tema -como en tantos otros- gobierna la incertidumbre por la cuestión de Irak.

G.G.: Irak es la parte del león. Pero no es todo. Coexisten varias complicaciones. Un invierno en el hemisferio norte que resultó muy crudo. Desde ya, la inoportuna huelga en Venezuela.Y piense que sobrevuelan temores similares en Nigeria. Por último, no se olvide de la severa crisis en la generación de energía nuclear en Japón.


P.:
No lo discuto. Pero Irak guarda la llave para comenzar a resolver el problema ¿O me equivoco?

G.G.: No. Estados Unidos está sentado sobre bajísimos niveles de stocks de petróleo que se reducen peligrosamente semana a semana. En Asia los inventarios son también muy reducidos, pero en Estados Unidos ya son los menores de los últimos 25 años. Un barril de la variedad WTI que costaba 25 dólares en noviembre orilló estos días los 40 dólares. En ese contexto si el horizonte de guerra se dilata podemos ver precios que no nos imaginábamos pocas semanas atrás...


P.:
¿Por qué?

G.G.: Es muy simple. Nadie quiere tener inventarios de un producto que hoy vale 40, pero mañana puede volver a 25.Y la guerra es el candidato de hierro a proveer esa función de bisagra. Si las definiciones se posponen, la tendencia de los inventarios a la baja se agudizará aún más...


P.:
A los productores de petróleo 25 dólares por barril también les sirve. El costo de extracción es muy inferior ¿No deberían ser ellos quienes cubran la brecha de inventarios?

G.G.: Como Ud. dice los precios hace tiempo que son atractivos. Quien puede producir, salvo Venezuela, lógico, ya lo está haciendo a pleno. En el corto plazo no es factible añadir muchos barriles más
.

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