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28 de mayo 2020 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Chocamos con China por Hong Kong? Y por el coronavirus y la disputa comercial. Gordon Gekko responde desde Manhattan sur.

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Periodista: ¿Vamos a un choque frontal con China?

Gordon Gekko: Todo parecería indicar que sí, salvo la experiencia.

P.: Beijing avanza con el proyecto de una ley de seguridad nacional en Hong Kong para “prevenir, frustrar y castigar” amenazas a la seguridad del país que prohíbe actos de “secesión, subversión, injerencia extranjera y terrorismo” pero que, bajo esa invocación, podría usarse para penalizar el mero disenso político y la protesta.

G.G.: El año pasado hubo manifestaciones masivas en la isla que desafiaron el control político del Gobierno central. Finalmente, las autoridades cancelaron la iniciativa que permitía la extradición a China continental de sospechosos de actividades criminales. Se temía que fuese usado para socavar la independencia judicial y perseguir disidentes que, fuera de la isla, podrían ser sometidos a un trato violento y juicios manipulados. Las demandas esgrimidas por la protesta eran cinco, y no sólo el retiro de la ley de extradición. Una de ellas, la consagración del sufragio universal. Se dará cuenta de que las demás no están resueltas ni se van a resolver. No, como quieren en Hong Kong. Beijing, con el nuevo proyecto, insiste a su manera.

P.: La autonomía de Hong Kong -aquello de “una nación, dos sistemas”- está de nuevo en la picota, ¿o me equivoco?

G.G.: Es muy claro. Beijing no tiene esa potestad legislativa, le cabe a Hong Kong dictar sus propias leyes sobre el particular. La Asociación de Abogados de Hong Kong cita el artículo 22 de la Ley básica (que es la mini-Constitución de la isla, aceptada por China) que determina la no interferencia en asuntos locales y el artículo 23 que establece la jurisdicción. China quiere adosar la iniciativa como un anexo a la Ley básica, pero ello sólo se admite para materias de defensa y relaciones internacionales.

P.: Estados Unidos, a través del secretario de Estado, Mike Pompeo, condenó la iniciativa. Urgió a Beijing a reconsiderarla y aclaró que apoya al “pueblo de Hong Kong”. ¿Cuándo se votaría la ley en discusión?

G.G.: Mañana (por hoy).

P.: Estamos en una escalada de las tensiones. El Covid-19 es un caldero de acusaciones. El “virus chino” lo definió el presidente Trump. La incompetencia de China causó una matanza mundial, dice. Un colaborador suyo lo compara con Chernobyl y promete un documental en HBO. China ya no se calla. Replica agresiva. “Lo que sostiene Trump no tiene fundamento y está lleno de racismo”, afirma el embajador en Holanda. ¿Adónde vamos? ¿A una colisión de frente, ya? ¿O a una nueva Guerra Fría?, como sugirió el canciller chino, por culpa de “algunos” en los EE.UU. ¿Usted qué piensa?

G.G.: Perro que ladra no muerde. Ni Trump ni su par chino, Xi Jinping, la tienen fácil en sus respectivos frentes internos. El enemigo exterior les sirve a los dos. El choque frontal es otro animal, quién puede pensar que lo controlará como si fuera una refriega de palabras que se sale de cauce.

P.: Siempre puede ocurrir un error de cálculo.

G.G.: Una dentellada, sí. Pero luego espere una marcha atrás.

P.: Trump tiene elecciones en noviembre. Y el New York Times le acaba de estampar una tapa con los nombres de mil de los cien mil muertos del Covid-19 a los que se aproxima EE.UU. ¿China no es una válvula de escape?

G.G.: Por eso digo, aunque los votantes de Trump no leen el Times. En Nueva York, que no es su plaza fuerte, son más del Post. Y su portada clama por levantar la cuarentena. Pero no se confunda. Fue China la que eligió desatar el conflicto en Hong Kong justo ahora. Es un toma y daca.

P.: ¿Será porque toca revisar el cumplimiento de los compromisos que China asumió en el acuerdo comercial fase uno firmado en enero? Cualquiera se da cuenta de que resultó imposible respetarlos en el curso de la epidemia que paralizó a China en el primer trimestre.

G.G.: Los laderos de Trump que vigilan las cuestiones del comercio no ladran. Pompeo y Kevin Hasset, consejero económico del presidente, sí prometieron sanciones económicas por el tema Hong Kong. Y China ya blandió su intención de tomar represalias. Nada muy alentador pero, como ve, nada que inquiete a los mercados en demasía. El fix del yuan se ubicó en la cotización mínima desde 2008. En otro momento sería motivo de conmoción. Por suerte, ya nos dimos la vacuna contra el espanto.

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