17 de octubre 2001 - 00:00

Disquerías de barrio pelean espacios que deja Musimundo

¿Lavuelta a la disquería de barrio? Varios grupos de locales se preparan para tratar de ocupar el lugar que -en parte al menos-está dejando libre Musimundo, afectada por la caída de las ventas, su disputa con varias distribuidoras (que casi no le entregan mercadería) y la piratería.

Sin embargo, en el mercado se dice que hoy no habría lugar para la creación de una gran cadena, por los costos que implicaría y la imposibilidad de recuperar la cuantiosa inversión necesaria para montarla en el actual marco recesivo.

La suma de esas circunstancias haría que este sector sea una excepción en una época signada por la consolidación del comercio minorista en grandes cadenas: el campo estaría casi libre para el resurgimiento de los disqueros «tradicionales», que trabajaban con estrecho conocimiento de los gustos de sus clientes más fieles y les conseguían «lo imposible».

De todos modos hay intentos incipientes de montar cadenas, aunque de ningún modo parecidas a la que comprara hace algunos años The Exxel Group. Entre ellos se cuentan el de la Distribuidora Belgrano Norte (DBN), de la familia Amorena, que abrirá locales en las disquerías Yenny/Ateneo; también Planet.Com, que acompaña a los hipermercados Libertad; la cadena LEF, de la familia Filice; la tucumana All Music y otras con menos potencial. El lugar para crecer parece grande: a pesar de la recesión y la piratería, Musimundo llegó a tener 65% del mercado disquero del país, participación que hoy -por cierres de locales y caída de ventas-se redujo.

En la actualidad sobreviven unas 600 disquerías en todo el país, que dado que no compran más de lo que venden y pagan casi contra entrega de la mercadería, están en mejores condiciones que los «grandes». En sentido inverso, en los últimos dos años cerraron sus puertas cerca de 400 locales del rubro.

El intento más fuerte de hacer una cadena es el de DBN, que saca ventaja no sólo de la situación de Musimundo sino también de la caída en las ventas de libros. Según trascendió en el mercado, los Grünneisen -dueños de Ateneo/Yenny-buscaron a la familia Amorena para pedirles que abrieran una disquería en cada una de sus veinte sucursales. La distribuidora -una de las pocas que quedan en pie-aceptó pero con algunas condiciones: no pagar alquiler sino una participación en las utilidades a sus «huéspedes». La condición fue aceptada, y en el depósito que tiene DBN en la calle Zabala ya están preparando los stocks que llevarán a las sucursales que vayan abriendo.

De todo

«Es una tendencia mundial, esto de unificar libros y discos», dice Vicente Amorena, al tiempo que declina comentar sobre las versiones de su particular acuerdo con Ateneo. «Salvo en el megalocal de la avenida Santa Fe (el ex cine Gran Splendid), que será exclusivamente de música clásica, en el resto habrá de todo. ¿Cumbia villera? También...», dice el empresario.

Lo cierto es que en las librerías de los
Grünneisen hay espacio ocioso, porque se venden muchos menos libros, y el acuerdo parece ser conveniente para ambas partes: DBN entra en el segmento minorista y Ateneo agrega un rubro que no tenía, casi sin costos adicionales.

Pero
Amorena aclara que «no tenemos contrato de exclusividad con Ateneo; lógicamente, no vamos a abrir en el mismo barrio, pero si surge una oportunidad en otra parte, lo haremos».

El momento, se ha dicho hasta el cansancio, es durísimo para el sector: se estima que
70% de los CD que se venden en la Argentina son falsificados. Inclusive es posible «blanquear» la falsificación: se envía un CD a una fábrica en Estados Unidos o Uruguay, se encargan 10.000 unidades, se las importa, se pagan los derechos de aduana (pero nada a la discográfica o al artista, desde ya) y a partir de ese momento es posible venderlos «por derecha», a una fracción de lo que cuesta un CD enteramente legal.

Por su parte
LEF está ampliando su red (hasta ahora de diez locales) con la apertura en el Devoto Shopping -a punto de inaugurarse-. Según una fuente del mercado, «son gente muy trabajadora: el padre Norberto Filice, sus dos hijos y su esposa se ocupan de todo, hace 30 años que están en el rubro y tienen un mix de productos diferente de acuerdo a la clientela de cada local».

También los franceses de
Casino, a través de su controlada Libertad, pensaron hacer un intento en el área metropolitana -la cadena de hipermercados nacida en Córdoba sólo está en provincias como Chaco y Mendoza-, pero habrían pospuesto esos planes hasta que mejore el panorama. Los locales llevan el desconcertante nombre de Planet.com (a pesar de no ser una cadena virtual) y tienen una superficie promedio de 1.000 m². Un modelo muy parecido al de Musimundo.

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