El Banco Central (BCRA) publicó recientemente las últimas estadísticas del mercado cambiario del año pasado y sin lugar a dudas el dato más elocuente surge del nivel de “atesoramiento” de la gente que batió récords históricos al superar los 32.000 millones de dólares. Se trata de lo que comúnmente en el mercado financiero se refieren al nivel de “fuga de capitales”, que antes el BCRA denominaba “Formación neta de activos externos del sector privado no financiero” (FAE) y ahora llama “Compra neta de billetes y divisas sin fines específicos del sector privado no financiero”.
Dólar: el atesoramiento marcó un récord histórico en 2025 tras el fin del cepo, ¿cómo seguirá este año?
El fenómeno “AC/DC” (antes con cepo/después sin cepo) es lo que explica el quiebre del año pasado en el mercado cambiario local. La demanda de la gente superó a la de la crisis de Cristina y de Macri.
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Atesoramiento récord: el balance de 2025 arrojó un total de 32.340 millones de dólares.
Sea cual sea el nombre como se lo quiera llamar, lo cierto es que los fondos en moneda extranjera que salieron del circuito institucional fueron realmente significativos, superando a lo peor de la crisis cambiaria de la gestión de Juntos por el Cambio, e incluso la de Cristina Kirchner con la instauración del cepo cambiario para tener una real dimensión.
¿Esto es bueno o malo? A priori, no se puede afirmar ni una cosa ni la otra. Dependerá de cuál termine siendo el destino final de esos fondos, si una caja fuerte, un colchón, una cuenta offshore, etc. o bien alguna compra o inversión a nivel local, o nuevamente bajo la forma de argendólares en algún banco local. Pero sí no se puede soslayar que, a pesar de todo, los individuos y las familias siguen comprando dólares.
En diciembre pasado, la compra neta de billetes y divisas (atesoramiento) sumó 1.822 millones de dólares, unos 700 millones más que en el mes anterior. De esta manera, el balance anual arroja un total de nada menos que 32.340 millones de dólares. Hay que remontarse al 2019, en plena crisis cambiaria y financiera en año electoral, para ver un número tan relevante, cuando el atesoramiento sumó 27.215 millones de dólares. Desde el BCRA y el Gobierno argumentan que parte de esa demanda de atesoramiento tiene como destino el pago de compras y turismo en el exterior y otro tanto queda depositado en el sistema financiero. Sin embargo, en este período el stock de los argendólares solo aumentó en poco más de 4.600 millones de dólares y los argentinos no parece que gastaron el resto en compras y turismo.
El fenómeno "AC/DC"
No hay duda que hay un quiebre el año pasado desde el levantamiento del cepo para las personas físicas a partir de abril pasado. O sea, hay “un antes y un después sin el cepo” en el mercado cambiario. Esta especie de “AC/DC” muestra que desde el fin del cepo la demanda para atesoramiento sumó 32.871 millones de dólares mientras que, por ejemplo, los argendólares crecieron en 6.657 millones de dólares. Pero lo más llamativo es que en esta oportunidad los egresos, o sea, las compras brutas de billetes y divisas se asemejan a las del 2017 siendo incluso inferiores a las del 2018 y 2019 cuando sumaron 57.490 millones de dólares y 69.363 millones de dólares, respectivamente. Es decir, que la demanda por atesoramiento, en plena crisis de Cambiemos, fue ampliamente superior a la del año pasado.
¿Cómo se explica entonces que el atesoramiento es récord ahora? Debido a que, a pesar de la crisis del 2018/19, y la alta demanda de atesoramiento, también seguían entrando capitales para aprovechar el “carry trade” y otras apuestas, además de otros motivos de gasto y consumo locales. Por ejemplo, en tiempos de Cristina la relación entre compra y ventas de billetes y divisas de parte de la gente era de 2 y llegó a ser 2,7 en 2011, y a 4,45 en 2015. Con Macri la relación bajó a 1,5 para luego subir a casi 1,9 en plena crisis.
Hoy en cambio, la relación entre ingresos y egresos es casi 4,4, debido al derrumbe de los ingresos de capitales, o digamos, al desatesoramiento. De modo que ni las mieles del “carry trade” terminan seduciendo o desalentando esta demanda por atesoramiento. Vale señalar que la salida de fondos se dio con Macri hasta en su mejor momento, cuando el riesgo país, por ejemplo, era de apenas poco más de 350 puntos básicos y el gobierno de Cambiemos ganaba sin atenuantes las elecciones de medio término. Hoy, con cierta estabilidad cambiaria y mejora en el riesgo país, igual la gente sigue demandando, casi con frenesí, billetes y divisas. Por eso es una nueva apuesta, con el sistema de blanqueo permanente, intentar seducir a estos dólares que están fuera del sistema a reingresar. Todo un reto, veremos por lo pronto, la historia muestra que hace falta algo más que reformas estructurales para inyectar confianza y credibilidad en los ahorristas locales, y en particular, en los tenedores de billetes y divisas.
Más allá de las estadísticas, sin dudas, este año será clave la evolución de esta variable porque si persiste la alta demanda por atesoramiento mientras el BCRA mantiene su cruzada por ganar reservas, será un factor de presión a tener en cuenta.




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