A las 8.30 comenzó ayer a definirse el monto final del megacanje. A esa hora se encontraron, en plena city porteña, en la sede del Chase-JP Morgan ubicado en la avenida Corrientes esquina Reconquista, los representantes de los 7 bancos que lideran la operación (Chase-JP Morgan, CS First Boston, HSBC, Galicia, BBVA Francés, Río y Citigroup).
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Desde entonces y hasta las 14 horas, los banqueros analizaron todas las propuestas, los precios a los cuales se hicieron, y redactaron la recomendación última para llevar al Ministerio de Economía con el número final del megacanje. Ese número contenía los valores a rescatar de cada título viejo (45 en total) y el monto a emitir de los 5 papeles nuevos.
Liderando la definición de la transacción estuvo David Mulford -aunque llegó tarde por la cena ofrecida el sábado a la noche en el Plaza Hotel a todos los bancos participantes-y fue quien llevó la voz cantante. Curiosamente, estuvo entre los bancos que menos inversores acercó a la transacción, ya que el español BBVA Francés lideró ese ranking, seguido por el Río, Galicia, Citigroup y el HSBC.
Todo el equipo económico a pleno recibió a la delegación de banqueros que llegó al Palacio de Hacienda poco después del mediodía. Estuvieron Domingo Cavallo, Daniel Marx, Julio Dreizzen, Federico Sturzenegger, Guillermo Mondino y Federico Molina, este último un funcionario de línea del Ministerio con vasta experiencia en este tipo de operaciones.
No hubo confrontación prácticamente del grupo de banqueros con la posición del equipo económico, que sólo introdujo algunas modificaciones en el monto a emitir de cada papel. Las diferentes posturas fueron consensuadas rápidamente y hubo lugar para pedir empanadas de carne --algo frías, según se quejaron algunos banqueros del exterior.
De todas maneras, más allá del optimismo que generó el monto de la operación, no se esperaba entre los presentes un rally alcista mañana de los títulos de la deuda. «Deberían ir hacia arriba, pero levemente», graficó uno de los asistentes que agregó que «el problema lo van a tener los que estaban vendidos 'de aire' en FRB que ahora deberán salir a dar vuelta la posición». El nuevo papel de referencia para el mercado será desde hoy el bono Global 2008, que reemplazará al FRB en esa posición. El 2008 el viernes cotizó en el mercado informal o «grey market» con una caída de 2,5% en relación con los u$s 78,55, precio de venta fijado por el gobierno. Hubo operaciones al cierre del viernes a u$s 76,50 para la venta y u$s 75,50 para la compra. En otro de los nuevos títulos la tendencia fue similar, tal el caso del Global 2018 que clausuró a u$s 71,75 frente a un precio de venta a u$s 73,25 (-2%). El 2031 no se operó directamente ya que este título se destina principalmente a las AFJP, la que por normas que las rigen, no pueden vender títulos «de aire», es decir, si no los poseen en cartera.
Incluso muchos de los banqueros no descartaban el impacto de los «flippers», es decir, los que salen inmediatamente de títulos argentinos una vez que se anuncia la operación. En este caso entran, por ejemplo, los tenedores del nuevo Global 2008 a los que tomaron el FRB a un precio de u$s 88,50 aproximadamente, un premio de más de un dólar frente al cierre del viernes y que ahora se ven tentados a realizar ganancias.
Con este cambio radical en la composición de la deuda argentina, se está modificando el riesgo-país, un índice elaborado por el JP Morgan.
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