15 de agosto 2001 - 00:00

Dudan de seriedad argentina y exigen leyes. Mercados temen

Haber llegado al Fondo Monetario por más ayuda recomendado por Estados Unidos no colaboró mucho.

Por eso EE.UU. por vía del presidente Bush, se endureció en exigir medidas realmente serias a la Argentina.

La realidad es que ni EE.UU. ni el Fondo Monetario ni el mundo creen en nuestra seriedad para gastar desde el Estado de acuerdo al ingreso salvo que nos comprometamos seriamente.

Nos comprometeremos y quizá salga el acuerdo entre jueves y viernes, pero será ineludible cumplirlo porque hay ahora un arma que antes nadie tenía: violar es caer en default tras haberse terminado el juego de la licitación semanal de Letras y acumulando una deuda externa que llegó a su límite porque ya no nos prestan más para cumplir baches fiscales.

Sí para ganar confianza en los mercados mientras vamos haciendo nuestros deberes.

Triunfos como el del domingo de Rodolfo Terragno en la interna radical en la Capital Federal contribuyen a ese escepticismo mundial.

Ganó atacando el ajuste de su propio gobierno y prometiendo retornar a la Alianza y al desastre que significó su asunción sin plan alguno hace un año y medio.

Entonces afuera temen que tengamos enfermedades incurables.

Además, no entienden que los empleados de la Justicia ahora y los del Congreso antes no tengan ajuste salarial y se diferencien como si fueran extranjeros del resto de los empleados públicos.

Si los funcionarios con poderes para hacerlo unilateralmente, como legisladores o jueces, temen y no se arriesgan a disponer una medida amarga con los empleados que los rodean y atienden, ¿cómo se puede esperar que lo hagan gobernadores alejados de la responsabilidad que sí tiene el gobierno nacional?.

Tampoco entiende el exterior que por tener mayor presupuesto los empleados municipales de la Capital Federal no tengan ese ajuste salarial de 13%, ni tampoco lo tengan los de la provincia de Santa Cruz por tener exceso de regalías petroleras para sus escasos 370.000 habitantes.

Los organismos internacionales quieren, entonces, que asumamos racionalidad como país y que se dicte una nueva ley de coparticipación de impuestos con las provincias sin pisos si se recauda menos y de acuerdo a las posibilidades distintas de las gobernaciones.

Les suena ilógico que la principal provincia argentina, Buenos Aires, aunque haya sido administrativamente saqueada por pésimas gestiones políticas debe pagar con bonos que no son moneda de curso legal mientras en otros distritos del mismo país ni siquiera se hacen ajustes.

Por eso está muy discutida la ayuda del Fondo Monetario, donde ya se cerraron los números con los técnicos, pero viene ahora asumir los compromisos fuertes.

Como contrapeso podrán llegar 9.000 millones, pero cuando demos garantías de actuar con seriedad para el futuro.

Al trabarse hasta ayer la discusión los mercados se desalientan, cae el valor de los títulos y afecta seriamente la actividad productiva al encarecerse nuevamente la tasa de interés. Es una consecuencia dura, pero está surgiendo una esperanza: de una vez para siempre desaparecerán la demagogia y el populismo en la Argentina y nos gobernaremos con seriedad y austeridad sin déficit, como el resto de los países desarrollados del mundo.

Que seamos capaces de sobrepasar los 2 o 3 años duros que tendremos, como tuvo todo país que se decidió a gastar de acuerdo a su ingreso, o sea cumplir el déficit cero, pero para tener luego un sostenido crecimiento.

Habrá que afrontar nuevas sanciones de normas parlamentarias que ralentizarán quizá la recuperación de mercados.

Pero saldremos fortalecidos por bases sanas de gestión desde el gobierno y no sólo más ayudas como «blindaje», «megacanje», «minicanje de Letras» que son indispensables y fueron grandes logros, pero concedidas sin sanear la forma administrativa de gobernar.

Por eso tales ayudas financieras causaban subas efímeras de los mercados para ganancias de los especuladores.

Si sale con la nueva ayuda del Fondo un acuerdo que no deje escapatoria, porque la alternativa es el default, y sea capaz de neutralizar la permanente tendencia a la demagogia de nuestros políticos tradicionales, el porvenir argentino será bueno y fundamentalmente asentado después de tantos años en pilares sólidos. Ojalá.

Dejá tu comentario

Te puede interesar