Dueño de Aerolíneas lleva sus quejas a El Salvador
-
Remeras a un centavo de dólar: el festival de subfacturación de importaciones alcanza al 76% de los textiles
-
Castiglioni: "Para reducir la pobreza fue clave la baja de la inflación y la suba de los salarios informales"
Gerardo Díaz Ferrán
Esos retrasos habían sido provocados a su vez por averías en cinco de los nueve aviones MD que opera Austral, o sea la misma cantidad que tenía en vuelo cuando la manejaba Marsans. A pesar de las promesas del administrador designado por el gobierno, Julio Alak, de que se repotenciaría la flota tanto de Austral como de Aerolíneas, lo cierto es que -a pesar de que el déficit pasó de u$s 1 millón a u$s 2 millones diarios desde el cambio de administración- el número de aviones operativos se mantiene sin cambios desde el 17 de julio, cuando se firmó el acuerdo. Las razones habrá que buscarlas en la crónica falta de mantenimiento de la envejecida flota; hacer un «c-check» ( revisión exhaustiva) de un MD cuesta cerca de u$s 500.000, y repotenciar cada uno de sus dos motores, u$s 1 millón. Si el gobierno ya tiene dificultades para explicar los u$s 50 millones por mes que está aplicando a Aerolíneas-Austral, sería más difícil intentar hacerlo si pone en valor la flota.
Fue Alak quien debió ir el viernes a Aeroparque cual bombero a apagar el incendio provocado por el paro gremial. A cambio del levantamiento, habría prometido al sindicato reducir de ocho a seis horas la jornada diaria, lo que de confirmarse hará crecer más el costo laboral de la empresa.
A Alak no pareció importarlecuidar la frágil alianza del gobierno con el frente de sindicatos (la mencionada APA, la AAA del personal de a bordo, la UPSA -personal superior- y sobre todo APLA, de los pilotos de Aerolíneas) al hacer la concesión que le reclamaban los delegados de Aeroparque; este sector podrá exhibir esta «conquista» en las próximas, inminentes elecciones internas en la que intentarán desplazar a Llano.
En el ambiente de los pilotos, además, se dice que en el gobierno ganaría terreno la idea de jubilar a Jorge Pérez Tamayo, el combativo secretario general de APLA, que pasó casi dos semanas en Seattle visitando la planta de Boeing. A pesar de que Pérez Tamayo es el habitual comandante de los vuelos en que se desplaza Cristina de Kirchner, algunos encumbrados funcionarios no verían con buenos ojos que siga controlando la empresa desde la clave Gerencia de Operaciones, cargo que ocupa un hombre de su «riñón». Pérez Tamayo se acerca a los 62 años, edad límite para comandar aviones de pasajeros.




Dejá tu comentario