El escultor estadounidense Richard Serra se convirtió en el primer galardonado con la Orden de las Artes y las Letras de España, una distinción creada por el Ministerio de Cultura para reconocer la labor de difusión de la cultura y la imagen del país en el extranjero.
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El Consejo de Ministros acordó la concesión de esta Orden a Serra como reconocimiento a su trayectoria profesional y a "su contribución a la difusión internacional de nuestra cultura, fomentando su mejor conocimiento y apreciación por los ciudadanos de otros países".
La Orden de las Artes y las Letras de España es una distinción de carácter honorífico creada en julio pasado para reconocer a personas o instituciones que con sus obras o mediante su participación activa en diversos ámbitos de la creación artística o literaria, contribuyan sustancialmente a la difusión internacional de la cultura española.
Nacido en San Francisco el 2 de noviembre de 1938, Serra es fundamentalmente escultor y su obra se caracteriza por su relación vital y emocional con el metal, si bien su extensa producción abarca también otros géneros, como la obra gráfica y fílmica.
La trayectoria de este artista está marcada por exposiciones en las más destacadas instituciones públicas y privadas, obras para espacios urbanos o en la naturaleza, participación en certámenes y bienales, y la presencia en los museos, centros y colecciones de arte contemporáneo más prestigiosos del mundo.
Serra presentó en octubre último en el Museo Guggenheim de Bilbao (País Vasco, norte) una nueva escultura de gran tonelaje, que se unió a las ocho de este artista que se exhibían ya en el centro de arte.
En 2006 trascendió la desaparición de una de sus obras, "Equal", una escultura formada por cuatro bloques de acero de 38 toneladas de peso perteneciente al Museo Reina Sofía.
"Equal" fue exhibida en diversas ocasiones por el Reina Sofía antes de ser depositada en 1990 en los almacenes de una empresa.
Según la documentación del museo, la escultura estaba aún depositada en 1992, pero a partir de entonces se le perdió la pista.
El artista y el museo alcanzaron después un acuerdo según el cual Serra repitió la obra para que el Reina Sofía pudiera volver a exhibirla
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