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La Universidad de Michigan dijo que su medición sobre la confianza del consumidor cayó a 85,3 en lo que va del mes desde 87,7 en abril, de acuerdo con fuentes del mercado que vieron el informe, al que se tiene acceso sólo por suscripción.
Los analistas de Wall Street habían predicho un avance ligero, a 88,0, en parte debido a que los precios de la gasolina han descendido respecto de los máximos que habían alcanzado semanas atrás.
Sin embargo, eso no fue suficiente para aliviar la inquietud de los consumidores respecto del futuro.
El subíndice de expectativas del sondeo cayó a 73,7 de 77,0. El subíndice de las condiciones actuales también bajó, a 103,3 de 104,4.
El gasto del consumidor representa dos tercios de la actividad económica general de Estados Unidos y un deterioro de la confianza es considerado como un posible precursor de un crecimiento económico más débil.
Sin embargo, la correlación entre la confianza y el gasto se ha debilitado en los últimos años.
En abril, por ejemplo, las ventas minoristas aumentaron 1,4 por ciento pese a un menor optimismo del consumidor.
Ese aumento en la actividad de consumo, combinado con una imprevista disminución en el déficit comercial de marzo, ayudó a aliviar los temores entre los analistas de que el crecimiento económico pudiera haber caído en un bache de debilidad.
También sugirió que la Reserva Federal tiene espacio suficiente para seguir subiendo las tasas de interés, puesto que ahora parece que el producto interno bruto pudiera tener en el segundo trimestre un mejor desempeño que el esperado, al crecer entre 3 y 4 por ciento.
Los mercados financieros casi no reaccionaron al informe, pero la debilidad fue suficiente para dejar algunas dudas sobre el panorama económico.
"No estamos teniendo mucha tracción extra. Los mercados laborales están un poco estancados", dijo Steve Ricchiuto, jefe de economistas para Estados Unidos de ABN Amro.
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