29 de mayo 2001 - 00:00

EE.UU. también espera vender más aceites

San Pablo, Brasil (Bloomberg) - Los procesadores de soja de los Estados Unidos que hacen ingredientes para alimentación animal podrían tener mejores ventas y ganancias, gracias a la falta de electricidad en Brasil.

El gobierno brasile-ño ordenó recortes de entre 15% y 25% en el uso de la electricidad a partir del 1 de junio, porque una prolongada sequía redujo los niveles de agua en las represas hidroeléctricas.
Menos energía significa menor producción para los procesadores de soja del país, que son los segundos exportadores mundiales de alimento a base de soja para ganados, aves de corral y cerdos. Las exportaciones de forrajes brasileñas podrían caer hasta 15% en la época más activa del año para los procesadores del poroto, dijeron analistas del sector.

Eso probablemente significará mayores ventas para los procesadores estadounidenses, los terceros exportadores de alimentación animal, así como mayores costos para las empresas del país del Norte, que el año pasado facturaron alimentación animal por $ 15.000 millones. «Veremos que se abre una ventana para los exportadores», dijo Gary Hammond, gerente de la planta de forrajes de soja Central Soya Co., de Gibson City, Illinois. «Normalmente no vemos exportaciones entre abril y octubre, porque los sudamericanos hacen trabajar muy fuerte sus plantas. No ocurrirá así este verano.»

Los precios del forraje de soja están en un máximo de cuatro meses tras subir esta semana $ 2,60, 1,6%, a $ 166,20 la tonelada corta (907 kilos) en la Bolsa de Comercio de Chicago.

El reciente aumento se debió en parte a la demanda de exportaciones, que fue mayor a lo esperado, y a una huelga que causó la clausura de un molino de soja de Bunge International Ltd., el tercer procesador de soja de los EE.UU., dijeron analistas.

Una sequía en Illinois e Indiana, el primer y cuarto estado en producción de soja, respectivamente, también hace temer que la cosecha sea menor a lo esperado este año.

En tanto, Brasil exportó 9,93 millones de toneladas métricas de forraje de soja en el año finalizado el 30 de setiembre, dijo el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
La Argentina fue el mayor exportador mundial, con 13,5 millones de toneladas, mientras que los Estados Unidos vendieron 6,65 millones de toneladas. Antes de que se anunciaran las restricciones de energía la semana pasada, el USDA había pronosticado que las exportaciones de forraje de soja de Brasil aumentarían 3,2% a 10,25 millones de toneladas, para el otoño. Los analistas esperan ahora que las exportaciones brasileñas bajen a 8,75 millones de toneladas, es decir, 12%.

Desde abril hasta fin de noviembre es la época más activa del año para los molinos de soja brasileños. Debido a una falta en la capacidad de almacenamiento, los procesadores comienzan a producir forraje tan pronto como se larga la cosecha en abril y siguen haciéndolo hasta que se agota el poroto, generalmente en octubre o noviembre. Las restricciones energéticas, impuestas por el gobierno tras una sequía de cinco meses, regirán hasta noviembre.

Bunge y otros procesadores de Brasil, como Archer Daniels Midland Co. y Cargill Inc., están comprando generadores eléctricos para mantener parte de sus plantas operando, dijo Carlo Lovatelli, director de Asuntos Corporativos de Bunge, en San Pablo. «Predecimos una escasez de producción, pero tenemos que ver más claramente cuáles son las normas», dijo Lovatelli. «Todos los grandes procesadores se verán perjudicados.»

Los fabricantes de forrajes animales y las empresas cárnicas que fabrican sus propios alimentos podrían tener que pagar más caro por el forraje de soja. La provisión de alimento de soja ya comenzó a escasear debido a la mayor demanda de los productores de carne y aves de los Estados Unidos, además de la huelga de Bunge, dijeron analistas.

Las firmas ganaderas estadounidenses consumieron 2,2 millones de kilos de alimento de soja en marzo, 16% más que en febrero, cuando el consumo llegó a 1,9 millón de kilos, informó la Oficina de Censos de los EE.UU. Bunge, que controla 15% de la capacidad productora de soja del país del Norte, cerró su molino de Danville, Illinois, el 16 de mayo, cuando 200 trabajadores abandonaron sus tareas por una disputa laboral.

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