Con esos niveles, aunque en términos nominales el salario se mantuviera estable, en términos reales verá reducirse por lo menos 30% promedio cuando los bienes que se quieran adquirir resulten menores a los que se adquirían hasta fines de 2001 con el mismo salario.
Con este cóctel de impactos, el poder adquisitivo de las familias caerá bruscamente sólo por «efecto inflacionario», a lo cual, además, habría que computar el deterioro en las condiciones de empleo que traerá aparejado un cuarto año en recesión. Lo más grave es que esta caída se sumará a la reducción que ya sufrieron los ingresos familiares desde 1999. Según datos de
Dejá tu comentario