El gobierno argentino acaba de darle el estatus de economía de mercado a un país en el que la jornada laboral puede extenderse hasta veinte horas. Allí, las fábricas están en la planta baja, y los trabajadores -muchos de ellos, niños utilizados para fabricar masivamente juguetes para estas navidades-duermen y comen -casi lo único que hacen, aparte de trabajar-en el primer piso. Esto tiene una razón simple y dramática, que demuestra la imposibilidad de competir con esa economía: si hubiese un incendio, la prioridad sería salvar la maquinaria.
Prácticamente todas las grandes empresas del sector, desde Disney hasta Hasbro o las grandes productoras de Hollywood, que han desembarcado en China para abaratar costos. Las decenas de miles de Barbie que este año vuelven a inundar las tiendas con su oferta de glamour y lujo salen de dos plantas chinas que la empresa
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