5 de agosto 2002 - 00:00

El desafío de Petrobrás adelanta compra de PeCom

Petrobrás acelera la compra de Pérez Companc, y sus ejecutivos ya trabajando a pleno en la auditoría. El cronograma original prevé que el proceso esté terminado el 30 de setiembre, pero los brasileños querrían culminarlo un mes antes. Entre otras razones, el apuro apuntaría a acallar las intenciones -privadas y oficiales-de ponerle trabas a la operación.

Petrobrás adelantará en al menos un mes el «due dilligence» de los libros del grupo Pérez Companc, para quedarse antes con el control de la petrolera, energética y agrícola. En reuniones mantenidas este fin de semana, ejecutivos de la estatal brasileña informaron a sus pares de PeCom su intención de acelerar los tiempos de la transacción, ante la posibilidad de que desde algún despacho oficial se intente impedir la venta.

En la reunión informativa que mantuvieron el viernes en Olivos Eduardo Duhalde, José Carlos Cosenza -CEO de Petrobrás-y el embajador de Brasil en Buenos Aires, José Botafogo Gonçalves, se le informó al presidente que el proceso de auditoría «ya había comenzado». Lo que no le habrían transmitido es la intención de apurar el paso.

Según el esquema anunciado por PeCom y Petrobrás el día en que se hizo pública la operación, los brasileños tienen hasta el 30 de setiembre para completar la revisión de los libros de la adquirida. Pero como están trabajando ya y a todo vapor, se estima que la tarea quedaría completada un mes antes de esa fecha, justamente para encarar los trámites «de rutina» ante el Estado argentino con un hecho semiconsumado.

El paso decisivo que deberán encarar los compradores es ante la Secretaría de Defensa de la Competencia, que encabeza el recoleto Hugo Settembrino. Fuentes de ese organismo informaron ayer que, «hasta la fecha, ni Pérez Companc ni Petrobrás presentaron un solo papel iniciando el trámite de aprobación».

Pero el camino que elegirían las partes involucradas en la transacción sería el inverso: los brasileños completarán el «due dilligence» lo antes posible, se harían cargo de la empresa y luego tramitarían su aprobación ante los organismos públicos pertinentes.

De todos modos, en ambos campamentos se confía en que no habrá mayores problemas. «La operación es impecable: hay sólo 15% del mercado en juego, y si se habla de temas estratégicos, de última hay empresas mucho más estratégicas que la nuestra y se las privatizó igual», dicen fuentes cercanas al holding que encabeza Gregorio Pérez Companc. Se verá.

En tanto, empresarios que comparten la flamante
Asociación Empresarial Argentina con Pérez Companc también mantuvieron febriles reuniones durante toda la semana pasada tratando de determinar cuál será el curso de acción a seguir ante la deserción de uno de los pilares del empresariado nacional.

• Propiedad

Según adelantó este diario la semana pasada, algunos miembros de AEA habrían pensado seriamente en mover cielo y tierra para tratar de impedir la venta. Sin embargo, la posición mayoritaria sería hoy diferente: «Queremos hacer lo posible para que no se siga desnacionalizando empresas, pero de ningún modo vamos a impedir que 'Goyo' (por Pérez Companc) ejerza el derecho a la propiedad sobre sus bienes», dijo uno de los miembros más prominentes de esa asociación.

Del lado de la vendedora, según averiguó este diario, se considera este intento como una
«preocupación atendible de los grupos que son nuestros proveedores, y que podrían sentir temor a que los nuevos dueños no los tomen en cuenta o achiquen sus compras». Y sugieren en voz baja cuatro o cinco firmas (tanto nacionales como extranjeras) que estarían en esta situación.

Pero una de las alternativas que alguno de los grupos que conforman AEA tiró sobre la mesa es
hacer una «vaquita» de u$s 1.000 millones para igualar la oferta de Petrobrás y quedarse con PeCom. Seguramente, esta propuesta quedará en el terreno de las buenas intenciones (o de las fantasías irrealizables, según se lo mire) porque hoy no aparecen en el horizonte grupos con disponibilidad de fondos líquidos de esa envergadura.

El otro gran dilema que enfrentan los empresarios de AEA es qué hacer con
Oscar Vicente, que sigue ocupando la presidencia de esa entidad. Es que sus estatutos indican claramente que el titular de AEA debe ser el representante de un grupo de capital nacional, y es obvio que en pocas semanas más Vicente ya no se ajustará a esa definición. Vicente no habría ocultado ante sus pares el desconcierto que le habría provocado la venta del grupo que encabeza, sólo comparable con la de los otros empresarios, que se enteraron de la transacción por la radio.

La «mesa chica» de AEA está conformada -entre otros-por
Paolo Rocca (Techint), Amalia Lacroze de Fortabat (Loma Negra), Alfredo Coto, Federico Braun (La Anónima), Luis Pagani y Aldo Roggio (grupo Roggio). De estos nombres surgiría el próximo titular de la entidad. Algunos miembros de esa mesa no ocultan su preferencia por Coto: es que el supermercadista, dicen, «pone una pasión por la entidad que pocos empardan, y además no parece que vaya a vender su empresa en el futuro cercano». Sugestivamente, en los últimos días volvió a circular el rumor (que reaparece de manera recurrente cada tanto) de que Wal-Mart estaría «mirando» la cadena de «Don Alfredo».

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