2 de noviembre 2008 - 00:00

El Deutsche Bank reiteró que rechazará ayudas estatales

El mayor banco alemán, Deutsche Bank, no tiene planes de recurrir en un tiempo previsible al fondo de rescate financiero de 500.000 millones de euros (634.000 millones de dólares) creado por el gobierno alemán, sostuvo hoy el presidente de la entidad, Josef Ackermann.

"Desde la perspectiva actual, no nos acogeremos porque somos fuertes", dijo Ackermann en una entrevista televisada en la segunda cadena alemana ZDF.

No es la primera vez que el ejecutivo rechaza la oferta del gobierno. La semana pasada, su vehemente "no" al fondo de rescate en cuya planificación trabajó también el Deutsche Bank le valió duras críticas por parte del gobierno germano.

En declaraciones en un seminario interno del banco de las que se hicieron eco medios alemanes, Ackermann había dicho que se avergonzaría de tener que depender del dinero del contribuyente.

"No entiendo todo este debate. Agradezco que podamos contar con dinero para quienes lo necesitan. Y los demás, que tratan de hacer las cosas por cuenta propia, no debieran ser criticados". Ackermann opinó que Alemania debiera estar orgullosa de tener un banco que arroja beneficios en tiempos difíciles.

Comparado con otros institutos crediticios, el Deutsche Bank ha salido relativamente incólume de la hecatombe de los mercados financieros internacionales.

La semana pasada, el banco comunicó que obtuvo beneficios netos en el tercer trimestre del año de 414 millones de euros (525 millones de dólares), si bien también merced a ingresos extras y una nueva modalidad en la contabilidad que le permitió reducir sus amortizaciones.

El ejecutivo elogió la celeridad con que el gobierno de Angela Merkel reaccionó para rescatar a los bancos en dificultades. "Necesitamos un sistema financiero estable. Y los bancos, que están en posición de mayor debilidad, debieran ser fortalecidos lo más rápido posible", dijo.

A juicio de Ackermann, en la actualidad de puede dividir el sector bancario en tres grupos: "Hay bancos que son verdaderamente débiles y deben ser salvados. Éstos debieran acudir lo más pronto posible al fondo".

El segundo grupo, formado por institutos que tienen una cuota de capital que no es suficiente a nivel internacional. "También éstos debieran buscar capital en el mercado de capitales o hacer uso del fondo", agregó. En tercer lugar están los bancos fuertes: "Éstos tendrían que intentar seguir adelante sin dejar que los ayude el contribuyente".

Hasta ahora, sólo dos bancos, el público Bayern LB y el segundo banco hipotecario alemán, el Hypo Real Estate (HRE), han pedido financiación del fondo.

El Bayern Lb obtuvo unos 6.400 millones de euros (8.100 millones de dólares), mientras que el HRE, que quedó al borde de la quiebra en septiembre, solicitó una inyección de 15.000 millones de euros (19.000 millones de dólares) después de haber recibido otros 50.000 millones (63.000 millones de dólares) de respaldo directo semanas atrás.

No se descarta que le sigan otras entidades. La prensa especula con que otros dos bancos públicos, el WestLB y el HSH Nordbank, podrían solicitar apoyo del fondo la próxima semana.

Muchos bancos alemanes se resisten aún a acudir al fondo debido a que el gobierno ha vinculado la ayuda a estrictas condiciones. Entre otros requisitos, el Estado exige asumir derechos de socio propietario y fija además un tope salarial para los ejecutivos de 500.000 euros (634.000 dólares) anuales.

Ackermann, con un ingreso anual estimado en 14 millones de euros, es el ejecutivo bancario mejor pagado de Alemania.

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