El dólar operó equilibrado en un mercado con la liquidez regulada por el Banco Central y marcado por un clima de cautela tras señales negativas sobre la economía local.
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Esta semana la calificadora Standard & Poor's (S&P) redujo la nota de la deuda argentina de largo plazo por entender que el país enfrenta mayores problemas económicos, lo que se sumó al anuncio oficial del dato de inflación de julio que renovó las especulaciones sobre manipulación de los índices.
En el mercado interbancario, donde opera el Banco Central, descendió a 3,0325 pesos por dólar.
Operadores cambiarios afirman que el Banco Central continuará firme con operaciones a futuro del dólar y con negocios en el mercado de contado para mantener estabilizada la cotización de la divisa.
"Los mercados están pasando un momento difícil y los inversores tratan de mantenerse líquidos a la espera de señales más claras", dijo un corredor de cambios. Agregó que "la nueva baja de la bolsa también afecta el ánimo de los inversores, ya que los bonos están subiendo solamente por el impulso impuesto desde el Gobierno".
Esta semana el Ministerio de Economía anunció que recomprará títulos locales, en un intento por frenar la caída en los valores de los activos y alejar los fantasmas que generó la venta de bonos a Venezuela la semana pasada a tasas de interés consideradas por el mercado como de incumplimiento.
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