El Ejecutivo estudia la prórroga del blanqueo
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Cabe recordar que la medida contempla la suscripción de dos instrumentos. Unos son los CEDIN, es decir certificados que se otorgan a quienes ingresan divisas no declaradas al sistema financiero y que pueden ser aplicados a la compra de inmuebles. El otro son los BAADE, que pueden ser suscriptos con fondos tanto declarados como no, con destino a inversiones en infraestructura y productivos, rinden 4% anual y vencen en 2016. El 1 de noviembre, el Gobierno amplió la emisión de estos títulos en 1.000 millones de dólares.
En el primer tramo del blanqueo se regularizaron 341 millones de dólares mediante la presentación de 8.046 operaciones, de acuerdo con lo informado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Esta cifra resultó inferior a la estimada por analistas privados que consideraron necesario un ingreso unas diez veces superior para que la medida pudiera considerarse exitosa.
Durante la prórroga, el Gobierno se esforzó por lograr que grupos empresarios suscribieran BAADE y así fue que circuló la información sobre un ingreso de 500 millones de dólares por parte de la petrolera Bridas, para ser invertidos en el yacimiento de recursos energéticos no convencionales de Vaca Muerta. También fueron convocadas entidades financieras que habrían aportado unos 100 millones de dólares. No obstante, las cifras definitivas de lo recaudado hasta el momento no se conocen.
En medios del Gobierno se comenta que el principal ideólogo e impulsor del blanqueo fue el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno quien, en su momento, le habría prometido a la presidenta Cristina de Kirchner un ingreso del orden de los 4.000 millones de dólares.
Se dice también que la anterior presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, fue una de las más enfáticas opositoras a la iniciativa, mientras que según trascendidos del Palacio de Hacienda, Kicillof no era de los más convencidos con el blanqueo.
El cambio de postura se explicaría en la necesidad de contar con un instrumento, como es el caso del BAADE para convencer a las empresas a que ingresen divisas.
En tanto, el CEDIN que nació con la intención de ayudar al sector de la construcción y el inmobiliario no funcionó, es por eso que es probable que intenten mejorarlo.



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