El FMI, con cuentas en rojo, planea cobrar por asesorar
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Rodrigo de Rato
Los cálculos prevén una caída anual del gasto de 1%, en términos reales, en 2008 y 2009, así como mayores ingresos por esas inversiones, aunque no detallan la tasa de rendimiento esperada.
Al contrario de otros organismos de crédito, como el Banco Interamericano de Desarrollo, actualmente el FMI no cuenta con una cartera de bonos y acciones.
La gerencia de la institución ya había augurado el problema presupuestario, pero éste ha llegado antes de lo previsto, según reconoce el informe, debido a las amortizaciones de deuda en América latina.
En diciembre, Brasil pagó de forma anticipada todas sus obligaciones con el organismo, por un valor de 15.570 millones de dólares, mientras que un mes después la Argentina abonó 9.500 millones. Uruguay devolvió al FMI 630 millones de dólares en marzo, aunque esa cifra sólo cubre la deuda con el organismo que vencía este año. Tras esas transacciones, el Fondo calcula que sus ingresos caerán entre u$s 218 y 363 millones al año.
Esta reducción puede parecer pequeña en relación con las reservas del FMI, que superan los u$s 8.700 millones, «pero aun así equivale a un tercio del nivel de gasto anual actual», advierte el informe.
Por ello, Rato alerta de que el modelo de financiación actual del Fondo «ya no es sostenible», y afirmó que es necesario encontrar «una fuente de ingresos permanente y de largo plazo».
Sin embargo, no indica dónde podría hallarla. Fuentes del FMI han adelantado que el organismo baraja empezar a cobrar a los países miembros que no tienen un programa crediticio con el organismo por la asesoría y el análisis económico que realizan sus expertos.
Además de la situación financiera de la institución, el informe aborda los avances de las otras propuestas para la reforma del Fondo que Rato introdujo en setiembre.
El estudio, que será debatido esta semana durante la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial, pide una clarificación de la política del organismo para realizar préstamos a países en suspensión de pagos, tras la confusión creada por el caso de la Argentina.
También insiste en la necesidad de redistribuir el poder en el seno del organismo, pues actualmente los países desarrollados controlan 62 por ciento del voto.
«Será crucial alcanzar progresos concretos sobre este tema para la próxima Asamblea Anual, en Singapur, que se realizará en setiembre», afirma el informe.
El documento también propone aumentar el trabajo del FMI sobre los tipos de cambio, crear un nuevo programa capaz de dar a los gobiernos más fondos y establecer un sistema «transparente» para la elección del director gerente del organismo.




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