El FMI se acerca al gobierno para evitar más populismo
Las dudas del exterior sobre los primeros pasos de la nueva administración apuraron definiciones. Ayer el director del Fondo, Horst Köhler, puso fecha a su viaje a la Argentina para una cumbre con el presidente Kirchner: será el 23 de junio. Además, Roberto Lavagna ayer en un encuentro con el subsecretario del Tesoro norteamericano, John Taylor, en Washington prometió concretar un acuerdo serio, a tres años de plazo con el FMI, y no un nuevo miniacuerdo. De todas formas, dado que hasta fin de año hay una veintena de elecciones provinciales y legislativas clave para el gobierno, no se exigirán reformas profundas en el segundo semestre (salvo avanzar con acreedores en la renegociación de la deuda). Lo que se busca es evitar que se consoliden en el gobierno ciertos rasgos de populismo que ya se esbozan. De hecho, la administración de Kirchner ya ha mostrado una propensión a esos gastos: desde aportes para zanjar conflictos docentes hasta fondos para obras públicas en provincias. Las señales positivas llegadas ayer desde Washington se suman a la reciente visita de Colin Powell. Sostienen en el Fondo que el contexto internacional hoy claramente es favorable aunque alertan que no será para siempre. Hay grandes flujos de capitales de EE.UU. y Europa a países emergentes y los precios de los granos y el petróleo se mantienen en elevados valores. En este contexto, es menos complicado lograr un acuerdo con los acreedores, y al mismo tiempo encarar otras reformas postergadas, como tarifas de privatizadas y bancos.
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No obstante, desde el Palacio de Hacienda en Buenos Aires también dejaron la puerta abierta respecto de la posibilidad de un entendimiento de corto plazo «en caso de no llegarse antes de setiembre al acuerdo».
El tema central de la reunión fue analizar de qué forma se avanzará en las nuevas negociaciones con el Fondo. Pero también se tocaron otros temas clave, como la reestructuración de la deuda, las reformas estructurales comprometidas por el país que quedaron a mitad de camino y la cuestión de las ejecuciones hipotecarias.
• El gobierno argentino está trabajando para lograr un acuerdo duradero, de largo plazo, con el FMI y las otras agencias multilaterales.
• Un entendimiento de esta naturaleza, según ahora dice Lavagna, es la condición más importante que hoy hace falta para que mejore el clima de inversiones en el país.
• Unas más y otras menos, todas las reformas son necesarias para un acuerdo de tal naturaleza; están en proceso de desarrollo y no hay motivos para avanzar en un acuerdo de largo plazo.
• El tema clave para llegar a un entendimiento con los acreedores privados es, precisamente, un acuerdo previo de largo plazo con el FMI, que le dé un marco de verosimilitud a los nuevos compromisos que se asuman para canjear los títulos que actualmente no están siendo honrados.
• Temas como la reestructuración bancaria, la relación con las empresas privatizadas, la cuestión tributaria y el marco judicial están en curso de solución en algunos de los poderes.
• La cuestión del marco judicial se va normalizando paulatinamente. El tema de la suspensión de ejecuciones es nada más que transitorio y no tiene tal magnitud como para impedir que se avance en un acuerdo de largo plazo.
También destacaron que temas como la compensación bancaria y la reforma de la Ley de Entidades Financieras están en el Congreso, mientras que ya se inició el proceso de reforma de la banca pública.



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