22 de agosto 2003 - 00:00

El Fondo aprieta a todos

Washington (especial) - El staff del FMI presentó ayer en una reunión informal de directorio el estado de las negociaciones con la Argentina. Pese al optimismo que mostraron en Buenos Aires integrantes del equipo económico -eran informados permanentemente por Guillermo Zoccali, representante argentino ante el organismo-se mantienen las exigencias como tarifas y mayor ajuste fiscal que planteó la misión técnica.

Hoy habrá una nueva reunión trascendental para el futuro de las negociaciones: el directorio a pleno del Fondo, ya regresados de las vacaciones, se abocará a tratar el eventual acuerdo con la Argentina. Allí cada país hará sentir su impresión de los avances o retrocesos logrados por el gobierno de Kirchner y la capacidad de cumplir con las metas que se fijen.

La reunión de ayer duró sólo media hora. Se pasó revista a más de 15 puntos en los que difieren el FMI y el equipo económico. Muchos son salvables pero se mantiene la intransigencia de Economía -por orden de Néstor Kirchner-de subir el superávit primario para los 3 años que dure el acuerdo. Lo mismo sucede con el tema tarifas en el que seguramente hoy, cada director planteará sus observaciones a las reticencias del gobierno en avanzar sobre este punto. Sólo trajo algo de alivio ayer el hecho de que el Senado avanzara con la facultad al Ejecutivo para renegociar las tarifas.

• Obstáculos

«Estamos avanzando y hoy (por ayer) pudimos superar varios obstáculos», señaló anoche a este diario un funcionario de la Secretaría de Finanzas. «Se está a tiempo de cerrar un programa a tres años», agregó. No es la impresión que se tiene en esta ciudad. Los técnicos del FMI ven altamente improbable que para el 9 de setiembre esté cerrado un acuerdo de largo plazo. «En el mejor escenario, hablamos por el momento de uno de 18 meses», aseveró otra fuente.

Hay varios factores que coinciden en esta negociación. Por un lado, la necesidad de Köhler de superar una nueva crisis en la Argentina habida cuenta de que el año próximo peleará por ser reelecto como N°1 del organismo. Para Lavagna, es culminar nuevamente en forma exitosa otro acuerdo (¿será su despedida del ministerio?). Pero los países europeos no están a favor de otra postergación de reformas, mientras que los EE.UU. no avalan que a los acreedores por el default argentino se los vuelva a postergar con promesas de superávit primario (es lo que se destina a pagos) de sólo 3% de PBI.

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