El futuro (y presente) del trabajo: más flexible y, sobre todo, más humano

Economía

El futuro del trabajo pasará por adoptar una flexibilidad extrema, algo que nos demostró este tiempo es que el modo de trabajar cambió y se requiere prestar atención a nuevos desafíos.

Después de meses de analizar cómo las personas usan nuestros productos para trabajar, elaboramos el Índice de Tendencias laborales de Microsoft (*). Les voy a compartir algunas de las principales conclusiones y les adelanto la principal: el futuro del trabajo será híbrido. Si como líderes queremos que la transición hacia este modelo sea exitosa, tenemos que prestar atención a tres tendencias que aumentaron respecto del año pasado: 1) el agotamiento de las personas, 2) la disminución de las interacciones cara a cara y 3) una mayor autenticidad de los empleados, que ahora se muestran en su casa con sus hijos, sus mascotas y comparten mucho más con sus colegas.

A medida que el trabajo dejó el típico horario de 9 a 18 en la oficina y se instaló en el living, en la cocina o en el dormitorio, empezamos a perder de vista cuándo empezaba y cuándo terminaba la jornada laboral. Según el estudio, en Argentina, el 38% de los teletrabajadores se siente agotado. El 51% experimentó una disminución de las interacciones con sus compañeros de trabajo. Sin embargo, el 82% de los trabajadores prefiere que se mantengan las opciones de trabajo remoto flexible. La Dra. Mary Donohue, fundadora del Digital Wellness Center, dice que el agotamiento puede deberse a la velocidad y urgencia que nos impone el trabajo virtual: contestar los chats inmediatamente, estar en todas las reuniones que nos marcan, prestar atención a una notificación detrás de la otra, estar siempre disponible, no tener límites claros y mucho más.

En las conversaciones cara a cara, nuestro cerebro puede evaluar cuestiones como el tono, los gestos, la postura para entender el significado de lo que el otro quiere transmitir. Todo este lenguaje no verbal se pierde en las interacciones online, esto hace que se produzca una “estática digital” que es la distancia que surge entre lo que uno quiere comunicar online y lo que el otro realmente entiende. A medida que la estática aumenta, también lo hacen el cansancio y la ansiedad, mientras que la motivación y la participación disminuyen.

Con el trabajo remoto perdimos la oficina, perdimos las interacciones en el pasillo, en los escritorios, las charlas con personas de otros equipos que tan importantes son para la innovación. Mientras trabajamos desde casa, nos apoyamos mucho más en nuestros equipos más cercanos y dejamos de interactuar con el resto de los colegas. Según las conclusiones de nuestro estudio, las redes sólidas en el lugar de trabajo son algo más que un aspiracional ya que tienen un impacto directo en la productividad y la innovación de las personas.

Por eso, en esta nueva realidad, será más necesario que los líderes pensamos en nuevas formas de promover el trabajo en red y de alimentar la innovación hacia adentro de las organizaciones.

Si bien el año pasado se perdieron algunas conexiones, hay una cosa que cambió y es que el trabajo se volvió más humano. De alguna forma nuestros compañeros entraron en casa, conocieron a nuestras familias, a nuestras mascotas, nos vieron con ropa de entrecasa y demás. Este tipo de interacciones más genuinas pueden ayudar a fomentar un lugar de trabajo donde las personas nos sintamos más cómodas siendo nosotros mismos. Sin ir más lejos, según los resultados del estudio de Microsoft, el 39% de las personas son más propensas a ser ellas mismos en el trabajo, mientras que el 31% es menos propensa a sentirse vergüenza cuando algo de su vida cotidiana se cuela en el trabajo. Estas interacciones más personales son clave para impulsar la inclusión, la productividad y la innovación en los próximos años. En mi caso en 2020 tuve la oportunidad de conocer a casi todos los hijos de mi equipo, a los gatos, a los perros, los vi interrumpir videollamadas por tener que ir a resolver inconvenientes domésticos y mucho más esto, lejos de mostrarnos vulnerables nos muestra más humanos.

El futuro pasará por adoptar una flexibilidad extrema. En un mundo donde pasamos de una videollamada a la otra es importante prestar atención a los descansos.

Hay que invertir en espacios y tecnologías que tiendan puentes el mundo físico y virtual, combatir el estrés digital y, sobre todo, dar prioridad a la reconstrucción del capital social y cultural.

Para las empresas reconstruir el capital social y la cultura no es un nice to have, es una obligación. El capital social está directamente asociado a los resultados exitosos, así como a la productividad, las ventas, la creatividad y la innovación.

Es probable que 2020 y parte de 2021 hayan sido de los años más difíciles que nos tocó vivir. Cada uno tiene que rescatar lo positivo y, sin lugar a dudas, algo que ganamos -y no se va a ir- es el entorno de trabajo más flexible. Para crear un futuro sostenible a largo plazo es clave que prestemos atención a estos aspectos y revisemos qué funcionó bien y qué no.

(*) El estudio se llama: “El siguiente paradigma es el trabajo híbrido: ¿estamos listos?” y se realizó a más de 30 mil personas en 31 países (incluida la Argentina), y analiza miles de millones de señales en Microsoft 365 y LinkedIn. También incluye perspectivas de expertos que desde hace décadas estudian el capital social y el diseño de espacios de trabajo.

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