5 de junio 2001 - 00:00

El mercado recibió el canje con alzas de bonos y acciones

El mercado recibió bien ayer el megacanje. Subió 1,81% la Bolsa, bajó el riesgo-país 6,28%, a 955 unidades, y la tasa interbancaria descendió 3 puntos, de 11% a 8% anual. La operación hizo subir 2,11% la Bolsa de Brasil, aunque el dólar sigue en alza contra el real y la economía se frena. En Nueva York consideran que lo más importante del megacanje fue que la participación de los inversores extranjeros, con $ 8 mil millones, superó lo previsto. Operadores y economistas dicen que la alta tasa será un dato que no incomodará si se logra reactivación económica.

El mercado recibió el canje con alzas de bonos y acciones
"La Argentina compró tiempo", fue la definición de un analista de Compass Group, una firma especializada en fondos comunes de países emergentes que fue llamado de la casa central en Nueva York a explicar el megacanje.

«Lo importante no son los 29.477 millones de dólares de la operación -decía optimista- sino los 8 mil millones que cambiaron los extranjeros.» Esta cifra es bastante mayor que los 5 mil millones de dólares de inversores del exterior que se necesitaban para que el megacanje fuera exitoso.

Para el economista la tasa era un dato. El mercado le cobró a la Argentina exactamente lo que marcaba el riesgo-país, es decir una sobretasa de 10 puntos sobre la tasa de retorno de los bonos del Tesoro de Estados Unidos al mismo plazo. Un bono norteamericano a mediano plazo rinde alrededor de 5,3%. Si se le suman los 1.000 puntos del riesgo-país de la Argentina, que equivalen a 10 puntos porcentuales, la tasa es de 15,3%, que es la que accedió a pagar el país para estirar los plazos de vencimiento de parte de su deuda. Otros economistas hablaban en Nueva York de la capacidad innovadora de la Argentina. «La operación es histórica e incorpora al mercado una alternativa más para las deudas de países emergentes», señalaba un operador de Wall Street que negocia bonos de la Argentina y Brasil a diario.

• Alineamiento

Avanzando en su optimismo, decía que la deuda se alinea con las jubilaciones privatizadas. Este es un pasivo que va a disminuir en el futuro y va a permitir pagar estos nuevos bonos cuando empiecen a cortar cupón dentro de cuatro años, explicó.

Los más cautos querían ver la reactivación y si el problema de la Argentina es exclusivamente económico. Despejado el drama de la concentración de vencimientos, si el tema fuera exclusivamente económico, el riesgo-país debería bajar fuertemente en estos días a cerca de 700 puntos. Si no ocurre, habrá que mirar más allá del Ministerio de Economía, hacia la Casa de Gobierno. En 2002 la Argentina debe conseguir $ 12.000 millones, una cifra manejable si hay confianza en lo político, decía este cauto observador.

Por de pronto, en el día después del megacanje el mercado reaccionó bien, pero con cautela.

El riesgo-país descendió 6,28%, a 955 puntos, apoyado en la fuerte suba de los títulos públicos. El FRB, el más importante de los bonos Brady, recuperó 1,76%, mientras el Discount avanzó 4,18% y el Par, 0,97%.

Los bonos Global conseguían también importantes avances que eran más significativos cuanto más cerca estaba su año de vencimiento. Así, la serie 2005 creció 4,70% y la 2009, 3,29%. Sin embargo, hubo comportamientos destacados en series de más largo plazo como la 2027, que subió 3,28%.

En tanto, en la Bolsa las acciones que integran el índice Merval subieron 1,81% promedio y dejaron el indicador en 443,73 puntos. A su vez, el Merval AR creció 1,91%, a 440,15 unidades.

El volumen operado mostró un mejor ánimo de los inversores ya que se negociaron $ 23,37 millones, que casi duplican los 12,6 millones del viernes pasado.

Las compras fueron muy selectivas y los inversores buscaron los papeles de más mercado, que son los que permiten entrar y salir más fácilmente de la Bolsa.

Muchos están buscando posiciones, pensando en una reactivación, que es lo que justifica el megacanje . Sin crecimiento, la operación se transforma en una toma de nueva deuda más cara y, por lo tanto, una frustración a corto plazo.

En tanto, en la Bolsa de Nueva York también primó la indiferencia y el monto de negocios fue llamativamente bajo.

Las dudas que hay sobre las utilidades de las empresas ha vuelto muy selectivos a los que compran acciones. Ese pesimismo ayer lo alentó más el anuncio de Cypress Semiconductor de que sus resultados serán menores que los previstos. Inmediatamente las empresas del sector de microprocesadores, como Intel, Applied Materials y Advanced Micro Devices bajaron en forma sostenida.

Ayer Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal, arrimó algo de optimismo cuando al hablar por conexión satelital a una asamblea de banqueros en Singapur, dijo que no había peligro inflacionario en Estados Unidos. La frase fue traducida como «puedo seguir bajando tasas sin alentar la suba de precios».

De todas maneras, a pesar de esta ayuda de Greenspan, el Dow Jones subió apenas 0,65%, a 11.061,52 puntos, mientras el NASDAQ lo hizo en 0,30%, a 2.155,93.

El monto de negocios fue uno de los más bajos del año en la Bolsa tradicional, donde alcanzó a 839 millones de acciones, y el más bajo del año para el NASDAQ, al negociar 1.290 millones de acciones.

Los títulos de la deuda a 30 años del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos subieron de precio y su tasa, que se mueve en sentido inverso al valor, bajó a 5,69% desde 5,70% del cierre del viernes.

L.B.

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