El país cancelará su deuda con el Fondo

Economía

No es mala noticia pero tampoco resuelve los problemas inmediatos ni de mediano plazo de la Argentina. Por ejemplo, sin la auditoría del Fondo en nuestras cuentas públicas se retraen inversores mundiales. Si no tiene créditos, el Fondo no interviene, algo que agrada políticamente al gobierno, pero hará desconfiar a los capitales, sobre todo por la posibilidad de destinar a gastos el flujo que no se aplicará el año que viene a pagos. Y la inversión externa es clave para reducir el desempleo, su derivación que es eliminar por más ingreso los planes asistenciales y evitar que caiga el salario real. También lograr inversiones productivas que incrementen la oferta como mejor paliativo contra el problema más grave: la tendencia inflacionaria. Normalmente, pagarle u$s 10.000 millones no debe afectar a los bonos argentinos ni aun cuando se empine un poco el dólar hacia fin de diciembre (ayer cerró a $ 3,03) porque el Banco Central siguió comprando u$s 100 millones diarios, ahora para recuperar parte de las reservas que invertirá en la cancelación. Que se reduzcan las reservas no debe preocupar por el menor respaldo sobre el dinero en circulación. Esto es así porque las reservas sobre circulante están 76,1% arriba y cubren de sobra la moneda. Debe considerarse que el rendimiento que obtiene la Argentina por la inversión de sus reservas llega a sólo 2% anual, contra 4% que consigue Brasil. Esto se debe al cuidado que debe tener el gobierno para evitar ser embargado. Cuando Brasil anunció la misma medida, 48 horas antes que la Argentina, el dólar subió (de 2,16 a 2,30 reales). Además, si sube el dólar en diciembre tiene que tender a bajar en enero, cuando comienzan a entrar divisas por ventas de exportación. Para pagar los u$s 10.000 millones (en realidad, u$s 9.810 millones) antes del 31 de diciembre, como dijo el Presidente, modificarán la Carta Orgánica del Banco Central que ahora no permite usar reservas para cancelar deuda. Esta reforma hoy no afecta, porque están próximas a u$s 27.000 millones, pero es un arma liberada peligrosa si el boom mundial actual, cuando sobra el dinero, sufre alguna brusca contracción. Otra derivación importante de la medida es que cancelando con u$s 10.000 millones el gobierno se verá obligado a ajustar el gasto. Es así porque la Argentina pasó a ser un país ligeramente más vulnerable por menores reservas. Por eso desde España se dejó trascender ayer que ese país aportaría u$s 1.000 millones a las reservas menguadas tras el pago de la Argentina. De concretarse esto se atenúan más los mercados. Para España prestar u$s 1.000 millones a la Argentina, que este año exportará por casi 40.000 millones con buen superávit externo, no es gran problema. Al contrario, le sirve porque canjeará ese apoyo probablemente por mejora en las tarifas, algo que a su vez también embiste contra el drama mayor que es el flagelo inflacionario. El pago en una sola vez de los u$s 10.000 millones no es una forma acertada. Los mercados esperaban algo así -sobre todo después de que lo anunció Brasil- pero en dos o tres cuotas. Pierden en principio los «holdouts» (bonistas que no entraron al canje con u$s 24.000 millones en títulos que siguen en el aire) porque renovar vencimientos con el Fondo era un ariete del mundo externo para forzar a contemplar su situación al actual gobierno argentino. Pero tratándose de Kirchner es de temer por la imprecisión de muchas de sus decisiones. Porque no estará el Fondo pero los 7 grandes países tampoco dejarán en desamparo a esos bonistas. Y realmente ahora con menos reservas no habrá con qué pagarles sin asumir mucho riesgo. Aunque se haya expresado ayer desde la Casa Rosada que desde el 1 de enero estaremos en situación de no deberle más al Fondo, será una sensación espiritual pero no se verá en la práctica. Quizá sea al contrario porque la ayuda de u$s 1.000 millones de España representaría alza de tarifas y pérdida para los salarios. El acuerdo con España habría surgido de una comida secreta, el martes a la noche, entre los ministros Alberto Fernández y Felisa Miceli de nuestro país con el equipo completo de Pedro Solbes, ministro de Economía y Hacienda del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. El anuncio de ayer del Presidente tiene una salvedad valiosa: la Argentina cancelará toda su deuda pero no se desafilia del Fondo, o sea que puede recurrir a él en cualquier momento futuro si tiene algún apremio. Además si la Argentina se hubiera ido del FMI automáticamente se tenía que ir del Banco Mundial y del BID que no tienen relación con países que no estén en ese organismo. Irse, como derivación, del Banco Mundial y del BID hubiera significado cancelar otros u$s 18.000 millones, que son el actual sustento de los planes Jefas y Jefes y de los programas de obras públicas. Esta sensatez de seguir en el Fondo, aunque no le deba nada, fue bien vista en los mercados. Esto es porque más allá de los argumentos de tipo político con que el Presidente rodeó su anuncio, los mercados saben bien que la actual bonanza argentina no proviene de ninguna genialidad especial del actual gobierno sino de una espectacular suba en precios y demanda de productos básicos (en nuestro caso alimentos) desde que los asiáticos, principalmente China y la India, se lanzaron al consumo masivo de alimentos por el mejor nivel de vida de sus vastas poblaciones. La referencia al pasado reciente criticándolo, entonces, sólo fue un adorno político del primer mandatario porque, sencillamente, ninguno de los últimos gobiernos argentinos, ni el de Carlos Menem, ni el de Fernando de la Rúa, ni el breve interinato de Eduardo Duhalde, tuvo el golpe de suerte que acompañó casi instantáneamente al asumir al presidente Néstor Kirchner. Esto se refiere a la excepcional demanda externa de productos argentinos, desde la carne hasta la soja. Mencionó en su discurso «150 planes de ajuste» previos a su gobierno. No fueron tantos y además si los hubo es por lo mismo: el país no pasó por un golpe de suerte como ahora se dio. En principio es real lo que dijo sobre que el pago tendrá «efecto monetario neutro» pero está lo señalado: sin el Fondo los inversores temen más a un país históricamente bastante imprevisible como la Argentina, sumado a un gobierno que no se ha destacado por especial inteligencia en el manejo de tanta riqueza como hoy recibe circunstancialmente y que enfrenta un problema inflacionario mucho más difícil de doblegar que cancelar una deuda externa cuando se dispone de abundantes fondos.


La Argentina cancelará toda su deuda con el Fondo Monetario por u$s 9.810 millones en un pago con reservas del Banco Central. Así lo anunció ayer Néstor Kirchner durante un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno en el que se había convocado a todo el gabinete de ministros, secretarios y subsecretarios, gobernadores, legisladores, sindicatos, empresarios, las Fuerzas Armadas y organizaciones sociales.

Precisó Kirchner que con el pago anticipado al organismo de crédito internacional, que se realizará antes de fin de año, se logrará un «ahorro de casi u$s 1.000 millones en intereses».
Entre los reiterados aplausos de los presentes, que al finalizar el acto corearon de pie «Argentina, Argentina», Kirchner afirmó que este paso permitirá al país «manejarse con autonomía y sin presiones impuestas», y que esta resolución fue largamente conversada con los presidentes del Mercosur.

Principalmente agradeció la ayuda del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que dos días antes anunció la decisión de su país de desendeudarsecon el FMI (por u$s 15.500 millones), además de remarcar la solidaridad de Venezuela.

• Reestructuración

Dedicó un párrafo de su discurso a transmitir que la medida «no podrá ser interpretada como obstáculo en la relación con el FMI» -alejó versiones así de desafiliaciónentidad a la que se le continuará insistiendo con una reestructuración. «Nuestro reclamo es exigir el cumplimiento de la finalidad para la que fue creado el organismo.

Esta decisión dará más fuerza al gobierno para exigir estas reformas», dijo. Para tranquilizar a los mercados, Kirchner agregó que la medida «tiene un efecto monetario neutro» y que no modificará la actual política económica.
Estas fueron las principales afirmaciones del Presidente ayer:

• Tenemos la firme convicción de superar la Argentina de los viejos y recurrentes problemas. Sabemos que ésta es la oportunidad del cambio, que pueda consolidarse no depende de una persona ni de un grupo de elegidos o iluminados. Es tarea colectiva, diversa, plural.

• Nos han educado durantemucho tiempo para la impotencia, para el no se puede.
Nos quieren hacer creer que lo nuestro nada vale, que no tenemos la capacidad o la constancia para valernos por nosotros como país.

• Intentando superar el infierno en que caímos, sabemos que estamos recuperando la esperanza y que debemos adueñarnos de las herramientas para construir nuestra autonomía. Se deben superar de raíz los problemas de arrastre, y uno central es nuestra deuda.

• Hemos tomado las decisiones institucionales que nos permitirán destinar nuestras reservas de libre disponibilidad al pago de la deuda total con el FMI.
Nuestros vencimientos para 2006 sumaban u$s 5.082 millones, en 2007 ascendían a u$s 4.635 millones, para completar en 2008 u$s 432 millones. Anticipando nuestros pagos, ahorraremos casi u$s 1.000 millones. Al destinarse al pago reservas de libre disponibilidad se garantiza un efecto monetario neutro.

• La medida puede adoptarse en función de la solidez del modelo de producción, trabajo y crecimiento sustentable, sin apoyo alguno del FMI y sobre la base de la sustentabilidad del superávit fiscal y externo que mantenemos.
Así podemos dar este paso que contribuirá a reafirmar un ambiente económico previsible.

• Podemos hacerlo porque hemos acumulado reservas que llegan casi a los u$s 27.000 millones y que hemos multiplicado más de tres veces desde el mínimo de u$s 8.250 millones registrado a comienzos de 2003, que respaldan un cambio flexible y una política monetaria y fiscal prudente que no abandonaremos.

• La deuda con el Fondo que cancelamos, similar a la suma que ese organismo prestó para sostener un régimen de convertibilidad condenado al fracaso, ha resultado, lejos, la más condicionante.

• Esta deuda ha sido constante vehículo de intromisiones porque está sujeta a revisiones periódicas, ha sido fuente de exigencias y más exigencias que resultan contradictorias entre sí y opuestas al objetivo de crecimiento sustentable
.

• Además, desnaturalizado como está en sus fines el FMI, ha actuado respecto de nuestro país como promotor y vehículo de políticas que provocaron pobreza, de la mano de gobiernos que eran proclamados alumnos ejemplares del ajuste permanente.

• La más reciente experiencia ha dado prueba suficiente de que ese organismo internacional respaldó primero verdaderos fracasos políticos y luego no aportó ni una moneda de ayuda para la superación de la crisis ni para la reestructuración de deuda que concretamos con aceptación del mercado
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• Este pago anticipado no podrá ser interpretado como un obstáculo en la relación con el Fondo, y nos dará más fuerza y autoridad para seguir reclamando una profunda reestructuración del organismo. Nuestro reclamo de que esa institución cumpla un rol contracíclico, que no es más que exigir el cumplimiento de la finalidad para la que fue creado, evite el sistema de condicionalidades cruzadas, aumente el grado de transparencia en sus operaciones, reduzca el costo de su funcionamiento y mejore su capacidad de préstamo, adquirirá aun mayor fuerza.

• Estaremos con ese pago sepultando buena parte de un ominoso pasado, el del endeudamiento infinito y el ajuste eterno
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• Se trata de un paso largamente conversado con los presidentes del Mercosur en general y especialmente con Lula da Silva, a quienes agradecemos, como también tenemos en cuenta en este agradecimientola ayuda recibida de la república bolivariana de Venezuela.

• Debemos dar este paso. Se trata de un paso trascendental. Un paso que nos permitirá mirar sin imposiciones, con autonomía y tranquilidad, sin urgencias impuestas ni presiones indebidas la marcha de nuestro futuro.

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