Sería bueno poder volver a concentrarnos únicamente en lo bursátil. También sería bueno que pudiéramos dejar de preocuparnos por el bajo volumen que se continúa negociando en el mercado. Pero la realidad nos impone otra cosa. Respecto del petróleo, otra vez arrancó a la suba, y sólo a medida que pasaban las primeras horas se revirtió la tendencia y, finalmente, quedó con una ligera baja de 1,9%. A pesar de esto, que para muchos debería ser una señal alcista para las acciones, los tres grandes índices accionarios quedaron otra vez del lado perdedor -el Promedio Industrial, con una baja de 0,65% que lo llevó a los 10.195,91 puntos-; lo peor le tocó al NASDAQ, que perdió 1,44%. Podríamos ensayar muchas explicaciones para el retroceso, pero, ya que estamos con el tema petrolero, hablemos de la reunión de la OPEC. Lo que muchos pensaban que sería una sesión tranquila terminó siendo de las más peleadas de los últimos tiempos. Al final, el incremento de la producción acordado fue apenas nominal, ya que sólo permitirá "blanquear" la actual sobreproducción de los principales miembros, por lo que realmente nadie espera una caída demasiado significativa de los precios (se ratificó la histriónica banda de u$s 22-28 por barril), y tal vez esto explica el comportamiento de los tenedores de acciones. Es claro que la actual estrategia de los países exportadores de petróleo, de efectuar muchos miniajustes, no tiene los resultados esperados. Volviendo a lo bursátil, podríamos hablar de los temores en torno a Intel, o lo que pasó con las tiendas minoristas, pero preferimos recordar que, en horas, los números del empleo nos pueden dar una sorpresa.
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