La noticia sobre las compras de trigo realizadas por Brasil en Estados Unidos siguió agitando ayer el mercado local de materias primas. Los precios FOB de trigo argentino sobre mayo cayeron u$s 4/5 en dos días, aunque un manto de duda se echó sobre la conveniencia de los brasileños de adquirir cereal en Estados Unidos.
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Analistas coinciden en que actualmente el trigo argentino sólo puede ser competitivo en el sur de Brasil, ya que al precio FOB estadounidense (hoy u$s 5-6 menos que el argentino) se sumaría el arancel extra Mercosur de 11,5% y un impuesto sobre los fletes que rige por ley en Brasil que suma 25% sobre el precio, lo que encarece la logística a las regiones sureñas. Sin embargo, el trigo estadounidense -y pese a las bajas de los últimos días-seguiría siendo competitivo en el Nordeste. Pero la situación no fue siempre así. De hecho, 10 días atrás la diferencia de precio a favor de la Argentina llegaba a u$s 32 por tonelada, y aún desde el Nordeste el trigo estadounidense no era competitivo para los brasileños.
En tanto, algunos especulaban con la merma de calidad en el trigo argentino generada por los problemas climáticos en las zonas de producción del cereal durante principios de año, que podría contribuir a que los molinos brasileños buscaran cereal en otros destinos. De hecho, Brasil ya compró 600.000 toneladas de trigo en Ucrania y Rusia, y 350.000 toneladas en Estados Unidos.
«El hecho de que exista el Mercosur no significa que el sector privado tenga la obligación de comprar en la Argentina.Y las compras las hacen los privados. Ningún operador va a comprar a contramargen. No se tiene que mezclar la cuestión política y Lula con la cuestión comercial, que opera con la libertad de los mercados», decía Adrián Vera, gerente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. «Además, la operación no fue por un volumen alto», aclaraba. La Argentina le vende a Brasil, según los años, 6/7 millones de toneladas por campaña y aún le restaría colocar-4 millones de toneladas para cubrir sus exportaciones.
Lo cierto es que el tema de las compras de Brasil a Estados Unidos genera controversia. «Es un tema muy discutible. La Argentina tiene un gran diferencial competitivo dado por el arancel común y otra ventaja en la diferencia de fletes, así que no hay que preocuparse porque algún importador salió a buscar cereal en otros destinos», decía el economista Manuel Alvarado Ledesma, especialista en agronegocios de la UADE, quien recordaba que «Brasil amenaza permanentemente con comprar trigo en EE.UU. y Canadá, y ya conocemos su estrategia. Además, no hay que olvidar que si no fuera por Brasil, el precio del trigo argentino estaría mucho más bajo ya que los vecinos compran 60% de las exportaciones del cereal».
Finalmente, el consultor Pablo Adreani coincidía ayer en que «el precio FOB de trigo argentino es muy sensible y Brasil viene comprándole a Estados Unidos desde principios de año. Amplificar una noticia como ésta le hace mal a todo el sector porque sólo se logra la baja de precios», decía.
Lo que era una simple cuestión de comercio internacional dejó al descubierto, por un lado, intereses encontrados en el país entre la producción y la exportación con presiones sobre los precios, y, por el otro, que las operaciones entre privados -cuando en ambos países no están vigentes regulaciones-exceden las intenciones de los políticos, por caso, en la integración.
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