El trigo, primera víctima de la pelea con el campo
-
Cuenta DNI renueva beneficios en abril: todos los descuentos, topes y cómo aprovechar cada promoción
-
Cuánto sale transformar tu casa en un hogar inteligente en 2026: precios, alternativas y ventajas
Respecto del primer punto, en el caso del campo el cambio de humor no es un tema menor y, de hecho, ha significado récords o caídas estrepitosas, según hacia dónde se inclinaba el fiel de la balanza anímica. Incluso este gobierno lo pudo comprobar con las producciones agrícolas, especialmente en 2004, 2005 y 2006, o con la performance de la carne vacuna hasta que se les ocurrió cerrar las exportaciones en marzo de hace dos años.
Hoy los productores desconfían, y eso no va a cambiar con un acuerdo oficial.
Pero si la caída del área de siembra es importante, no lo es menos la aparente decisión de bajar sensiblemente la utilización de insumos. Dicho de otra forma, se va a producir lo más barato posible. Y ahí, hay un solo dato que da cuenta de la magnitud de lo que se está hablando: los fertilizantes aumentaron de la campaña pasada a la actual, más de 90% los nitrogenados, y por sobre 150% los fosforados, pero... ¡en dólares!
Es obvio que si se invierte menos, entonces seguramente los rindes también van a ser menores, baja que se adicionará a la del área.
Así, las expectativas que se manejan hoy hablan de una cosecha que volvería a rondar apenas 12-13 millones de toneladas volumen que, si bien alcanza para proveer a la demanda interna, ni siquiera es suficiente para abastecer los requerimientos del principal socio del Mercosur, Brasil (cuyo presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, se volvió a quejar en Tucumán tanto por los magros volúmenes que le está enviando la Argentina como por las retenciones que le aplica al cereal y que le representan un conflicto interno con sus propios molineros que se quejan por la «competencia desleal» que les representa la harina argentina).
Así, no son pocos los que prevén el mantenimiento de un mercado del trigo local que seguirá tenso, más aún el próximo año cuando comience, además, el período electoral, lo que va a «sensibilizar» adicionalmente al gobierno, sobre todo en productos tan emblemáticos como el pan y la harina. Por eso, tampoco sorprende demasiado que una de las últimas resoluciones oficiales pretenda saber «dónde», «cuánto» y «cómo» tienen guardados los granos los productores, y no extrañaría que formal o informalmente en un tiempo comiencen a restringir otra vez fuertemente las exportaciones del trigo de la última campaña, que ya está cosechado.




Dejá tu comentario