Cuando se utiliza aquella frase de molde: «fue un final digno...», no siempre cae tan justamente como para calificar la última rueda de la semana. Una fecha donde conjugaron la pobreza del volumen, con lo raído de los precios. La demanda que estaba ausente, con el aviso dado en días anteriores, ni siquiera se asomó al umbral del recinto para ver qué sucedía. Y se conformó el indeseado escenario de jugar entre integrantes de una misma fuerza, la oferta, debiendo pasarse al otro bando algunos de ellos: con tal de que existiera contrapartida.
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El pasar lánguido por un día «piquetero», por la desazón ante temas que se continúan postergando, fue incapaz de reunir más de 23 millones de pesos en efectivo: bastante menos, actuando el circuito pleno, que la fecha previa del feriado en Nueva York.
Más, parecía imposible, la oferta comprimió cuanto pudo y se hicieron esos 23 millones de pesos que apenas alcanzaron para registrar una baja de 0,35 por ciento como hazaña mayor. Rebote inocuo, borrado cuando se tocó el máximo de 1.197, con aterrizaje de emergencia en 1.183 puntos. La semana dejó caer el saldo: una baja de casi 6% para la plaza de Buenos Aires, con suba de 4% en Brasil y 0,6% en el Dow. La sensación de vacío es lo que abrochó todo el viernes: «un final digno...».
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