Tienen diez días de plazo las cuatro grandes empresas proveedoras de Internet (Telecom, Telefónica, Impsat y Prima, del grupo «Clarín») para restablecer la calidad del servicio de conexión a la red que brindaban hasta que decidieron, hace más de dos meses, achicar la capacidad de sus enlaces en el NAP CABASE (el nudo donde todos los proveedores se interconectan gratuitamente para intercambiar tráfico de información). Esto se debe a que después de haber recibido cientos de denuncias de usuarios, la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y la Competencia de la Nación, encabezada por Patricia Vaca Narvaja, dictó una medida precautoria que ordena a esas cuatro grandes empresas que habían afectado las «comunicaciones virtuales» en el país, a restablecer -en forma inmediata- la calidad del servicio, hasta tanto se arribe a una solución definitiva del problema. Lo que significa que deberán restablecer las velocidades de conexión a la red.
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En el sector, esta medida se lee como un paso en favor de las firmas medianas que hace meses pretendían que un organismo oficial interviniera en el conflicto para mediar en un problema que afecta a 5 millones de usuarios en el país.
Según la secretaria, en su dependencia se habían «recibido numerosas quejas y reclamos de usuarios que vienen sufriendo una degradación del servicio en ciertas rutas nacionales, con bajas velocidades de interconexión o imposibilidad de conexión en momentos de picos de tráfico».
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