Chrystian Colombo y Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cenaron anoche en la casa de Ignacio de Mendiguren, titular de la Unión Industrial Argentina, junto con banqueros, sindicalistas y políticos en un intento de demostrar un principio de concertación entre sectores de la economía. Para eso se convocó también a comensales variados como Eduardo Escasany, Rodolfo Daer o Jorge Remes Lenicov.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero sobre la mesa, a último momento, se tiraron otros temas. No había terminado de hablar ayer Domingo Cavallo y los invitados a la cena ya estaban llegando al domicilio de De Mendiguren. El primer tema de discusión con Colombo, más allá de demostrarle a Iglesias -a quien los industriales consideran el mejor interlocutor de la Argentina en Washington- la posibilidad de un acuerdo de sectores, fue el anuncio de Economía de eliminar los planes de competitividad.
Para los empresarios esos planes significaron suspender casi 20.000 despidos y ahora el ministro no sólo anuncia su eliminación sino que, además, les dice que considera que no fueron aprovechados por las empresas. Ese cambio de rumbo de Cavallo marcó el pesimismo que se vivió en el piso de De Mendiguren ayer, aunque la justificación fuera cerrar los baches en la recaudación.
• Expectativa
Con la expectativa de una visita imprevista de Fernando de la Rúa -el Presidente cayó por sorpresa más de una vez en esas cenas organizadas por el presidente de la UIA-, Colombo e Iglesias se sentaron a cenar junto a los banqueros Escasany y Enrique Olivera, los sindicalistas Daer y Juan Manuel Palacios, otros integrantes del Grupo Productivo como Eduardo Baglietto de la Cámara Argentina de la Construcción y Manuel Cabanellas, de Confederaciones Rurales Argentinas. Para completar el cuadro dos representantes de Carlos Ruckauf participaron de la cena: Remes Lenicov y Ricardo Gutiérrez.
• Discusión
Además de comentar la situación y los anuncios de Cavallo -sobre todo el concepto de «plan sustentable», Iglesias y los presentes discutieron sobre un manifiesto que circula desde la semana pasada entre los sectores productivos.
Allí se critica la idea de dolarizar aludiendo que sólo pocos países lo han hecho y ninguno con la complejidad de la Argentina. «Abandonaríamos para siempre la posibilidad de tener política cambiaria. No tendríamos instrumentos para defendernos de las devaluaciones competitivas del resto del mundo que adoptó como regla los tipos de cambio flexibles. La dolarización consolidaría los actuales niveles tarifarios de los servicios públicos y sectores monopólicos», dice el Manifiesto.
Es claro que con esta música los industriales y los justicialistas presentes, intentaron convencer a Iglesias de la necesidad de mostrar a los Estados Unidos caminos alternativos a la dolarización, mucho más cercanos a cualquier variante de devaluación.
Dejá tu comentario