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En busca de rendimientos mayores a los relativamente bajos intereses estadounidenses, los inversionistas extranjeros han vertido dinero este año en el mercado de acciones de Brasil y en los bonos del gobierno. Ahora tienen la mirada puesta en el mercado de deuda corporativa.
Bradesco, el mayor banco privado de Brasil, consiguió ayer 100 millones de dólares en su primera emisión de deuda de este año en el mercado externo y la petroquímica Braskem confirmó la captación de 250 millones de dólares en bonos a 10 años. El gigante minero Vale do Rio Doce emitió 500 millones de dólares en bonos a 30 años la semana pasada, un plazo de vencimiento récord para una empresa brasileña.
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