Acuerdo social: Gobierno enviará al Congreso 10 puntos consensuados con empresas y sindicatos

Economía

Alberto Fernández y Martín Guzmán sostuvieron una reunión con directivos de grandes empresas de distintos sectores productivos. Impulsarán un acuerdo para que haya una convergencia fiscal sin ajustar la economía.

El presidente Alberto Fernández y su ministro de Economía Martín Guzmán mantuvieron este martes un encuentro con representantes de empresas multinacionales de distintos sectores. En la reunión, Guzmán despejó dudas a corto plazo, dijo que no habrá default con el Fondo Monetario Internacional y que no se llevará adelante ningún salto devaluatorio. Pero el foco de la conversación estuvo puesto en la necesidad de construir un acuerdo para que haya una convergencia fiscal sin ajustar la economía, intensificar la lucha contra la evasión, incentivar la generación de empleo, promover carreras cortas con salida laboral y generar un ambiente propicio para atraer inversiones. Buscarán consensuar diez puntos con empresa y sindicatos y luego lo enviarán al Congreso.

Del encuentro que se desarrolló en la quinta de Olivos participaron Antonio Aracre (Syngenta), Sergio Kaufman (Accenture) y Daniel Herrero (Toyota), entre otros. Según pudo saber Ámbito, una vez que se despejó de la discusión el escenario de corto plazo, tanto Alberto Fernández como Martín Guzmán se centraron en la necesidad trabajar en un acuerdo social que se buscará discutir en el parlamento después del 14 de noviembre, más allá de cuál sea el resultado de las elecciones.

Esa iniciativa constaría en un principio de diez puntos, entre los que estarían la convergencia fiscal sin producir un ajuste en la economía, la necesidad de reorientar los subsidios hacia un esquema más eficiente y progresivo e intensificar la lucha contra la evasión impositiva.

En ese consenso, se mencionó la inclusión de incentivos para la generación de empleo incremental, la promoción de un esquema educativo que incluya carreras cortas con fácil salida laboral en sectores vinculados a la economía del conocimiento entre otros y favorecer un escenario de atracción de inversiones en rubros estratégicos.

El ministro de Economía Martín Guzmán se refirió a la negociación con el Fondo Monetario Internacional y aseguró a los empresarios que no habrá default. En este sentido, el funcionario ratificó entonces que la negociación que mantiene con el organismo que conduce Kristalina Georgieva buscaría llegar a un consenso próximamente. Incluso, anticipó que podría haber un acuerdo a comienzos del año que viene, antes de marzo. El funcionario hizo hincapié en la importancia de que el organismo revise la política de sobrecargos en las tasas, ya que eso implicaría un ahorro de u$s 900 millones anuales que podrían aplicarse a mejorar la infraestructura del país.

Por otro lado, Guzmán resaltó que el centro de la renegociación hoy pasa por garantizar que el pago de la deuda se va a llevar adelante con lo que se genere a partir del crecimiento económico. Es decir que el programa debe ser impuesto desde Argentina y tiene excluir toda posibilidad de un ajuste continuo.

Ayer, uno de los participantes del encuentro se expresó a través de su cuenta de Twitter, sin hacer mención a la reunión, pero en el sentido de lo que pudo reconstruir Ámbito. “Tengo un sueño. Que el lunes todas las fuerzas vivas acordemos cuatro o cinco cosas: que el default no lo queremos. Que necesitamos acordar con el FMI pero sin ajustar a los sectores vulnerables. Que hay que converger en un sendero de disciplina fiscal. Eliminar la evasión y promover inversiones. Estimular a las empresas para que sustituyan planes por empleo e inspirar a nuestros jóvenes para que apuesten por el país”, afirmó Antonio Aracre, director de Syngenta para Latinoamérica Sur.

De acuerdo a lo que pudo saber este medio, las empresas se llevaron una buena impresión del planteo que hizo el Gobierno. Esperan ahora a una próxima convocatoria donde estén presentes los representantes de los sindicatos en la que se empezarán a delinear en limpio los diez puntos de consenso que serán enviados al Congreso.

La iniciativa es evaluada en numerosos sentidos, pero sobre todo, como un mecanismo para llevar certidumbre a amplios sectores de la sociedad una vez pasadas las próximas elecciones y con el frente financiero aún vulnerable por la negociación pendiente con el FMI y la falta de reservas.

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