Ley de Economía del Conocimiento estará operativa para fin de mes

Economía

Se permitirá ingresar a empresas cuya actividad promovida no represente la mayoría de su facturación. Se puso en marcha mecanismo para "empalmar" a las pymes que venían con beneficios de la ley de software.

El Gobierno trabaja contra reloj para tener completamente operativa la Ley de Economía del Conocimiento antes de que concluya este mes. Eso contempla, sobre todo, abrir el registro de empresas que soliciten los beneficios fiscales previstos en la norma. El lunes pasado la subsecretaria de Economía del Conocimiento, María Apólito -que es la autoridad de aplicación de la normativa-, estuvo reunida con funcionarios de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para precisar cómo se van a tener que integrar los nuevos formularios y definir el encuadramiento de las firmas. Apólito dijo en un encuentro virtual organizado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) que “antes de enero el régimen tiene que estar en marcha”.

La funcionaria explicó que naturalmente la nueva ley es una continuidad de la del software, que tuvo vigencia hasta 2019. Ese año se sancionó la nueva norma que incorpora más actividades y que tendría que haber comenzado a regir en 2020. El año pasado, el Gobierno decidió suspender su aplicación para introducirle cambios, entre ellos, diferenciar beneficios según el tamaño de empresa y habilitar la posibilidad de que encuadren firmas cuyo 70% de facturación no esté vinculado a la actividad promovida.

Este último punto es el que por ahora genera más complicaciones para elaborar el nuevo registro. Se tienen que generar mecanismos para aquellas empresas en las que una actividad promovida no represente la mayor parte de su comercialización. Según manifestó Apólito, podría ser el caso de una textil que genera un producto con incorporación de nanotecnología. En esos casos, los nuevos registros deben contemplar formas para que la solicitante pueda demostrar con claridad para qué pide el beneficio.

La funcionaria aclaró que en Economía del Conocimiento, el sector que podrán seguir calificando mediante el mínimo de facturación seguirán siendo el del software, al que se le sumarán los servicios profesionales. El resto, si la actividad promovida no representa el 70%, tendrán que precisar para qué proyecto se quiere el beneficio. En ese caso, la empresa va a recibir la ayuda proporcional. Por ejemplo: si de una planta de 15 empleados solo tiene 2 abocados al desarrollo de Economía del Conocimiento, la rebaja las contribuciones será para los costos salariales de esos dos.

La nueva ley contempla un bono fiscal para las contribuciones a la Seguridad Social de los empleadores del 70%. En el caso de Ganancias tendrán una reducción del 60% las pymes, 40% las medianas y 20% las grandes. A eso se sumó que por decreto se redujo a cero las retenciones a las exportaciones de las empresas que figuren en el registro.

Apólito también anticipó que en los próximos días se reglamentarán las auditorías de calidad de los servicios o productos que realicen las empresas, como así también lo relacionado a acreditación de exportaciones. Indicó que esta actividad de “chequeo” para los que se beneficiaron del régimen de software no se hizo en los últimos cinco años. De 500 empresas del listado, la mitad no tuvo ninguna acreditación. Es por ello que ahora no se sabe con precisión si las beneficiarias tomaron crédito fiscal de la vieja ley de forma correcta, o si tomaron de más. Para ello, la subsecretaría lanzó una norma que permite el “empalme” de las beneficiarias de la anterior ley con la actual. La resolución establece que podrán seguir en el nuevo registro las empresas de software a las que la auditoría no les haga observación, las que tengan alguna observación y la puedan subsanar y las que tomaron crédito fiscal de más, podrán seguir pero tendrán que compensar la diferencia con los beneficios futuros.

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