Demasiado para un día. Un recuento de novedades y declaraciones de la jornada en el ámbito local, sumado a un «miércoles negro» para la recaída mundial de las Bolsas, resultó como tomar chocolate bien espeso con sensación térmica de 33°. Y así cayó. Lo que hizo la plaza, absorta, fue tratar de digerirlo de cualquier manera, y hasta ver una baja de 3 por ciento, a la que la mayoría de los operadores consideraba como: «Mejor resistencia que la esperable». Y tenían razón. Porque que esté dando vueltas por la City la renuncia de un ministro que todavía ni se sentó en el sillón del ministerio es sólo comparable a un ex funcionario que admite haber resultado el problema de la aftosa, de común acuerdo con gobernadores. El grado de irracionalidad ya llega a los topes máximos admisibles; en la Bolsa ya no se sabe qué se cotiza, cómo se cotiza, y si debiera cotizarse.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Si se buscan datos meramente bursátiles, se tropieza con la absurda problemática del sistema actual, donde un primer paso es quitar del volumen efectivo a los CEDEAR, con lo cual los $ 32 millones se hacen $ 28 millones. Después, le dirán que una buena parte pasó por «españolas» -que cotizan con las del Merval, pero no son, o sí son, pero quién sabe-y lo que queda: es la verdad. Está a tono con el estado de devaneo que vive el país. Un 3 por ciento de baja es «bueno». Y no queda otra que creerlo.
Dejá tu comentario