6 de noviembre 2001 - 00:00

En secreto, Cavallo cenó con banqueros

El domingo por la noche, en una cena en su departamento, Domingo Cavallo presentó a banqueros los detalles salientes de la reestructuración de la deuda que hoy finalmente anunciará en conferencia de prensa. Estaban los directivos de las principales entidades que operan en el país: Manuel Sacerdote (Bank-Boston), Eduardo Escasany (Galicia), Enrique Cristofani (Santander-Río), Guillermo Stanley (Citigroup) y Enrique Ruete Aguirre (HSBC).

El encuentro de Cavallo con banqueros apuntó a recomponer la tensa relación existente durante toda la semana pasada cuando, al momento de definir el paquete de medidas, el diálogo directamente estuvo cortado. El secretario de Finanzas, Daniel Marx, había solicitado ya a los principales bancos del exterior propuestas para mejorar las alternativas de canje de la deuda. Esto fue el viernes vía fax. En la cena todo apuntó a consensuar medidas de manera tal de frenar la alta incertidumbre y temor de los ahorristas locales y bajar las tasas de interés (en el mercado interbancario ayer se pactaron a 175% anual frente a 300% del viernes).

Fue en ese encuentro donde Cavallo optó por que la reestructuración de la deuda finalmente contenga un período de 3 años en el cual la Argentina no pagará los vencimientos de capital. Los intereses sí, pero se pagarán con una tasa de hasta 7% anual (para los bonos a tasa fija) o Libor más 3 puntos
(para los de tasa flotante). Esa prórroga por 3 años de los vencimientos de deuda era considerada clave por Cavallo: «Si no lo hacemos, el año que viene vencen u$s 9.500 millones que, por más que tengamos déficit cero, igual necesitamos renovar», les dijo a banqueros. El ministro explicó que si no se posterga el pago de las amortizaciones de los bonos, durante todo el año el riesgo-país no bajaría los elevados niveles actuales por el temor de inversores de que la Argentina no pueda hacer frente a los mismos.

En lugar de hacer un canje ofreciendo nuevos bonos, surgió en la cena con banqueros la alternativa de hacerlo por un préstamo directo al gobierno, sin cotización en mercados. Apunta a mejorar la contabilidad de las entidades ya que, en lugar de valuar un bono que hoy está a 50% de su valor, con un préstamo directo sin cotización, en los balances podría figurar a 100%.
Allí hubo objeciones de las entidades extranjeras que podrían, de sus casas matrices, recibir la orden de previsionar los créditos al gobierno argentino por el riesgo existente de que no se paguen.

Un capítulo aparte mereció la situación de las AFJP que, tras el anuncio de las medidas del jueves a la noche, también fueron motivo de preocupación entre banqueros y planteado a Cavallo. Concretamente el hecho de que ahora 100% de las tenencias de los fondos de pensión pueda estar en títulos del gobierno daña seriamente la imagen de la jubilación privada. «Así es de nuevo estatal la jubilación», le plantearon a Cavallo.

Pero fue un tema menor frente al temor de banqueros de que continúe la iliquidez en la plaza financiera y la incertidumbre entre los ahorristas locales. Cavallo estimó que, tras la gira del presidente De la Rúa a EE.UU., quedarían disipadas las dudas.

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