Otra rueda plena en connotaciones dramáticas provenientes del contexto, con hechos disímiles que cuesta encastrar y darle forma homogénea para derivar en un índice. Lo concreto es que el estupor por el «accidente» de aviación en los Estados Unidos no impactó duro en indicadores del mundo, por cuanto se querían desestimar ideas sobre atentados. En Buenos Aires se quedó reflejado el tema, porque a partir de esto la rueda tuvo el signo adverso de distinta intensidad según los pasajes, pero sabiendo que el final daría saldo contrario. Por instantes el Merval tradicional tocó mínimo de «221», corrigió a máximos muy cercanos al cierre previo -de «228»- para concluir entre algodones, sufriendo poco, con merma de 0,8% y que llegó a rozar 1% en el listado de las locales.
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Las órdenes volvieron a rendir su opinión, y este caso con otra vuelta de tuerca sobre los grifos, que notaron el caudal más delgado todavía. Apenas con $ 5 millones de efectivo para las de los paneles regulares, más 10 por ciento de ello en «certificados». Esto fue todo, esto fue apenas lo registrado y en otra fecha a neta pérdida para las necesidades de ingresos del sistema. Cinco millones de efectivo es que lo hubiera hecho cualquiera del panel mayor, en su propia plaza, no hace tanto tiempo. Hoy es el resultado para todo lo que queda de nuestra Bolsa y sus acciones. Irrelevante cualquier análisis, tanto como ver un viaje presidencial que retornó con los bolsillos tan vacíos como los había llevado. Y ahora... a arreglarse.
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