13 de enero 2006 - 00:00

Enviado de Bush preocupado por precios y Evo Morales

Se reunió con Kirchner y cuatro ministros • El vicecanciller Thomas Shannon preguntó por control de precios • Advirtió que Evo Morales complica a la región por cocaína • No dio señales de acelerar fin de subsidios al agro • Se enfrió la tesis de acuerdo individual con Uruguay • Escuchó pedidos para que atraiga inversiones de su país a la Argentina • Propuso organizar seminarios para ofrecer oportunidades a EE.UU. • Kirchner quiso corregir las impresiones poscumbre.

Tom Shannon, el segundo de Condoleezza Rice para América latina, fue recibido por  el Presidente. El agradeció calificando a Kirchner de hospitalario y fino.
Tom Shannon, el segundo de Condoleezza Rice para América latina, fue recibido por el Presidente. El agradeció calificando a Kirchner de hospitalario y fino.
Néstor Kirchner logró ubicar la relación de su gobiernocon el de George W. Bush en el tono que prevalecía antes de que la Cumbre de las Américas, en noviembre pasado, desatara un cortocircuito entre Washington y Buenos Aires. Esta afirmación es valedera, al menos en el terreno de la retórica, que a veces es engañoso; pero ayer el subsecretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Tom Shannon, obsequió a sus anfitriones argentinos con la declaración que ellos venían esperando: «La relación bilateral es excelente». No fue una frase elegida al azar sino un homenaje al canciller Jorge Taiana, interesado en desmentir a quienes decían que, a dos meses de aquella cumbre de Mar del Plata, el vínculo había descendido de «excelente» a «positivo». Como se ve, para los diplomáticos la retórica es menos ladina que para el resto de los mortales.

También por el despliegue realizado por los anfitriones quedó claro que Kirchner no se sentía cómodo en el papel de «enemigo del imperio». No sólo el propio Presidente recibió al subsecretario. También le dieron audiencia Taiana, Felisa Miceli, Nilda Garré y Julio De Vido. En todos los casos se fueron repitiendo las mismas consignas y comentarios. Sólo fue variando el énfasis según la cartera que se visitaba.

• Preocupaciones

Si hubiera que destacar dos cuestiones sobresalientes, éstas fueron la preocupación de Shannon por un eventual congelamiento de precios que pudiera afectar a empresas de su país, sobre todo a supermercadistas(la más caracterizada es Wal-Mart), y la inquietud del funcionario por un incremento en el tráfico de cocaína a partir de la llegada de Evo Morales al gobierno de Bolivia. Lo que sigue es un repaso de lo que trascendió ayer sobre el rosario de reuniones del vicecanciller de Bush:

En todos los despachos a los que ingresó, aunque especialmente en el de Kirchner y Taiana, el subsecretario de Estado se mostró preocupado por la política del boliviano Morales respecto de los cultivosde coca. Como es sabido, «el Evo» hizo campaña con la promesa de liberar todo el territorio de su país para esas plantaciones. Si esto sucediera, teme el gobierno norteamericano, habrá más oferta para la producción de pasta básica de cocaína, lo que podría modificar significativamente la dimensión de ese negocio penado por la ley en el norte de la Argentina. Shannon fue muy explícito en este punto. Quedó demostrado que es una incertidumbre que mortifica al gobierno de Bush mucho más que la de la política energética de la nueva administración de La Paz.

• En materia de negociaciones comerciales, el enviado de Washington se mostró especialmente cuidadoso con el Mercosur y su condición de interlocutor unificado. Es decir, admitió -sobre todo frente a Taiana- que hay restricciones importantes en materia de subsidios agrícolas para integrar a ese bloque en un área de libre comercio continental y sugirió, brumosamente, que no hay que esperar una apuesta demasiado osada de su país en la liberalización de esas barreras si antes no hay señales en el mismo sentido por parte de la Unión Europea. El subsecretario intentó despejar también la zozobra que ganó a las cancillerías de Brasil y la Argentina ante la posibilidad de que los Estados Unidos comiencen a negociar un tratado de libre comercio con Uruguay de manera individual. Dijo que ese país no está en la lista de los que están conversando con el suyo. A propósito de esto, el senador republicano Mel Martínez, que visita también la región en estos días, debió aclarar que nunca se refirió a que estuviera prácticamente cerrado un acuerdo de esa naturaleza y que se malinterpretó una afirmación suya sobre el tratado de protección de inversiones que ya había sido suscripto.

También se mencionó la estrecha relación entre la Argentina y Venezuela. Algunos funcionarios del gobierno justifican su incremento en la indiferencia que creyó descubrir Kirchner en Bush durante su última reunión, en Mar del Plata, durante la fatídica cumbre. Pero ayer Shannon se llevó otra explicación, más clásica: «La incorporación de los 'bolivarianos' al Mercosur es una forma de contención que debería ser bienvenida por Washington». Shannon, a pesar de no compartir la aspereza de sus antecesores Roger Noriega y, sobre todo, Otto Reich, no abrió juicio de valor. La misma lógica tuvo el diálogo con la ministra de Defensa Garré, ex embajadora en Caracas.

• Con Miceli la reunión fue menos convencional que la de Cancillería. El subsecretario dio la impresión de estar « semblanteando» a la ministra, en el sentido de desentrañar si sostiene posiciones técnicas definidas o si, como muchos creen, sólo es la instrumentista de una operación que se conduce desde la Casa Rosada. Tal vez se fue con una sensación ambigua, ya que Miceli habló de economía pero en términos más bien teóricos y referidos a la escala regional. Se demoró en establecer, sobre todo, vinculaciones entre democracia y desarrollo económico, que después aparecieron en la declaración de Shannon junto a Kirchner. Sin embargo, cuando el norteamericano manifestó su temor por alguna forma de control de precios o, peor aún, de presión política sobre las empresas comerciales de su país en la Argentina -particularmente supermercados-, Miceli fue precisa y enfática: «Hay negociaciones y acuerdosde precios. Ni control ni establecimiento de precios máximos», definió. La sucesora de Roberto Lavagna adoptó también una música habitual en el ministerio durante la gestión de su antiguo titular: la necesidad de que los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el BID se comprometan más con los objetivos de desarrollo económico y nivelación social de los países de la región.

• Shannon, especialmente cordial con Miceli, la invitó para visitar el Departamento de Estado cuando la ministra, en febrero, realice una gira por los Estados Unidos. Ella fue invitada a Washington por John Snow, el titular del Tesoro y también tiene previsto realizar una exposición en el Council of the Americas.

A propósito del último visitante argentino a ese foro, el ministro De Vido, tal vez fue el funcionario que más llamó la atención de Shannon ayer. No sólo porque se trata de quien recibe habitualmente reproches por falta de transparencia (Bush y Lavagna coincidieron en este punto a fines de 2005, basándose en el informe del presidente del Banco Mundial, el republicano Paul Wolfowitz sobre cartelización en las licitaciones de obra pública).

También porque el ministro de Infraestructura es el responsable político y económico de la relación con el régimen de Hugo Chávez en Caracas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar