En una actitud esperable y luego de que la crisis en Irlanda obligara a su gobierno a pedir un paquete de ayuda financiera a la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), España y Portugal, dos países en delicada situación económica, salieron a negar la necesidad de un recate.
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La ministra de Economía española, Elena Salgado, descartó "absolutamente" que España pueda sufrir un contagio de la crisis irlandesa. "Lo descarto. Con los datos que tenemos en la mano, lo descarto absolutamente", dijo Salgado en una entrevista en la televisión, al ser preguntada sobre la posibilidad de que España pueda verse sometida a un contagio de la situación irlandesa o turbulencias financieras similares en los próximos meses.
"Tenemos un compromiso de reducción del déficit que estamos cumpliendo, tenemos unos ingresos que se están ajustando a lo que hemos presupuestado, tenemos un sector financiero que se ha demostrado sólido, que lo sigue siendo, que está en un proceso de reforma acelerada, que va a hacer que incluso se concentren entidades más fuertes y más solventes, si cabe", añadió la ministra española.
Todo "eso es garantía de que no nos vamos a ver afectados en la misma manera que otros países", aseguró en referencia a Irlanda o al caso griego.
Salgado consideró que es difícil explicar por qué los mercados europeos recibieron este lunes con bajas, la mayor de las cuales registró la bolsa española (-2,68%), la noticia del rescate, aunque "el hecho de que haya una inestabilidad política que se haya manifestado en que los socios de gobierno han pedido la convocatoria de elecciones y hasta donde yo sé el primer ministro las ha convocado para enero, no ha contribuido a calmar a los mercados".
En tanto, el primer ministro portugués, José Sócrates, salió en defensa de la economía lusa y pronosticó que superará la crisis sin ayuda y que el rescate de Irlanda frenará la especulación financiera "sin sentido" que padece.
La ayuda europea a Dublín se hace también para estabilizar el euro, subrayó el primer ministro, que agregó: "La moneda única es una conquista, no estoy dispuesto a abdicar de ella y lo haré todo para defenderla".
"Portugal no tiene ningún problema en su sistema financiero" insistió el dirigente socialista en declaraciones a los periodistas, en las que aseguró en que Lisboa "resolverá sus propios problemas" y que la situación de su economía está en la media de la UE.
Sócrates manifestó además su confianza en que la ayuda europea a Dublín "calme los mercados y pare la especulación, que no tiene ningún sentido".
Pero la presión sobre la deuda soberana lusa no dejaba de subir en los mercados, donde la prima que la penaliza superaba los 420 puntos base en el caso del bono a diez años, que sirve de referencia.
Con todo, el primer ministro abundó en que no tiene "ninguna duda" de que la confianza regresará a los mercados y en que "Portugal no precisa de ayuda de nadie y va a resolver sus problemas con sus propias decisiones".
Este año el déficit público cerrará en el 7,3% (dos puntos menos que en 2009) un nivel inferior al de Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Japón además de Grécia e Irlanda, remarcó Sócrates.
La deuda pública, añadió en su defensa de las cifras macroeconómicas lusas, está en línea con la media de la UE y el presupuesto de 2011 reducirá el déficit al 4,6%, por debajo de esa media.
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