Esperan informe por telefónicas
-
Recuerdos del Mundial 2026 por pocos dólares: los mejores souvenirs para traer sin vaciar tu billetera
-
Salarios de Comercio: cuánto cobrarán en julio con el nuevo aumento
El gobierno aceptaría el criterio de las dos empresas europeas según las cuales ambas mantendrán su autonomía y se abstendrán de opinar en aquellos países donde tengan presencia y sean competidoras.
Algunos expertos consideran, sin embargo, que Telefónica de España, que posee la mitad de la sociedad de control de Telecom Italia, será el accionista industrial y el que tome las decisiones tecnológicas, porque sus socios son entidades financieras.
En apariencia, en ambas compañías hay tranquilidad de que la operación de fusión será aprobada en nuestro país con algunas limitaciones. Esto explicaría el interés de Telecom Italia por hacer uso de la opción a comprar 100% de las acciones de Nortel, la sociedad de control de Telecom Argentina, a fines de este año (opción que adquirió cuando France Telecom vendió la mayor parte de su participación al grupo local Werthein).
Según portavoces de Telecom Italia, los desencuentros entre esta compañía y los Werthein se deben a diferencias sobre el precio de 49% que pertenece a la empresa local. Los Werthein insisten, en tanto, que la fusión internacional de ambas compañías restará competencia en la Argentina y derivará en la pérdida de autonomía y de valor para Telecom.
Según otros rumores, Telecom Italia habría propuesto al gobierno de Cristina Kirchner facilitar el ingreso de otro socio local que pague la diferencia entre los 400 millones de dólares que quieren pagar los italianos y los 600 a 700 millones a que aspiran los Werthein.
Si esa propuesta prosperara, Telecom Italia sumaría alrededor de 32% al 51% que ya posee de Nortel, mientras un eventual socio local se quedaría con alrededor de 18% de Telecom Argentina. Otros creen que los italianos desistirían de la opción, pero que igualmente los Werthein venderían su 49%.
En ambos casos, las versiones mencionan al monopolio «Clarín» como el posible comprador, como también se hablaba de esta empresa cuando se pensaba que Telecom Italia debería abandonar su posición local.



