14 de abril 2005 - 00:00

Esperemos que la manzana nos salve

Esperemos que la manzana nos salve
Quedó claro que el salto que dieron las acciones el martes, tras conocerse la minuta de la última reunión del FOMC, fue una exageración. A pesar del ligero rebote que pegaron los tres grandes indicadores del mercado en los últimos 15 minutos de operaciones, quedaron prácticamente en el mínimo de la jornada y apenas a un tris de superar (hacia abajo) los mínimos del año. Con el precio del petróleo cayendo a u$s 50,22 por barril, es claro que no se pudo culpar al "oro negro" por el desánimo de los inversores (si bien es curioso cómo la baja del crudo no ha beneficiado a las tenencias accionarias, un argumento sostiene que al caer tanto y tan rápidamente, quienes se posicionaron apostando a la suba se están viendo obligados a deshacer posiciones en otros activos "menos confiables", para cubrir las pérdidas). Así, hubo quien se escudó en el parate que experimentaron las ventas minoristas durante marzo, mientras otros más apegados a la información bursátil admitieron que lo que no les gustó fue la caída en las perspectivas de ganancias de Harley Davidson, un papel de tercera línea, pero con un alto valor "informativo" (sus motocicletas son tradicionalmente uno de los productos líderes en cualquier expansión o contracción económica) y que se desplomó 17%. Otra línea de pensamiento se vinculaba a lo sucedido tan sólo 24 horas antes. Si la merma de la tasa había disparado la suba accionaria, esta vez, la suba del costo del dinero (a 10 años los treasuries quedaron pagando 4,37%, en conjunción con una muy pobre demanda de títulos "nuevos") era responsable de 0,99% que perdió el Promedio Industrial al cerrar en 10.403,93 puntos y 1,55% que cedió el NASDAQ.

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