Estudian atraer público a bancos con garantías
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«Si quieren recuperar la confianza, es mucho más efectivo abrir el 'corralito' y a otra cosa», se quejaba ayer Pignanelli, un poco utópico, ante miembros del directorio. Por la mañana, había manifestado desconocer la iniciativa que decidieron impulsar desde Economía.
El esquema, que fue adelantado en primicia por Ambito Financiero, terminó de definirse ayer por la mañana en una reunión en la que participación el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen y su equipo, junto a Jorge Rodríguez, encargado de las operaciones de cambio del Banco Central.
La idea es que el ahorrista que lleve dólares al banco tenga un reaseguro de que se respetará la moneda de origen. Se busca, en este sentido, que no vuelva a sufrir una «pesificación» de los depósitos, como ocurrió en enero.
El funcionamiento de este esquema sería el siguiente:
• El ahorrista lleva dólares al banco y efectúa un plazo fijo.
• El banco sólo puede prefinanciar exportaciones con esos dólares, según las nuevas disposiciones vigentes.
• Con el crédito recibido, el exportador puede avanzar con su producción y vender en el exterior.
• Ese contrato de exportación se traspasa a un fideicomiso en el exterior. Los dólares, por lo tanto, en vez de llegar al exportador terminan en el fideicomiso.
• Este fondo especial, o fideicomiso, es la garantía adicional que tendrá el ahorrista de que el banco podrá devolver el dinero, aun cuando haya algún desfase de plazos.
• En un caso extremo, se le daría al depositante una participación en ese fideicomiso para que cobre los dólares depositados originalmente.
• Los «eventos disparadores» que provocaría que el ahorrista cobre directamente del fideicomiso podría ser la prohibición de pago de un depósito, la demora para devolverlo o una imposición para que ese depósito sea devuelto en otra moneda.
En el Central salieron con los tapones de punta: «Nosotros tenemos un programa monetario para respetar, que incluye un ingreso determinado de dólares. Si desde Economía deciden modificarlo y que esas divisas vayan para otro lado, es atacar directamente nuestra autonomía», explicó una alta fuente de la autoridad monetaria.
Los bancos, en principio, tampoco se mostraron de acuerdo con esta idea. «El mismo decreto que establece el fideicomiso y el destino de los dólares puede modificarse de un día para el otro y disponer lo contrario. El riesgo sigue siendo argentino», manifestó el presidente de un banco internacional. Pero, en realidad, a los bancos les molesta que el Estado encare este negocio de fideicomiso en base a dólares firmes de exportación que hace meses estudian encarar como propio y privado. En parte, además, ya lo hacen con fondos de aseguradores y AFJP.




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