23 de octubre 2002 - 00:00

Estudian impuesto para exportar acero

México (enviado especial) --El exceso de capacidad instalada de la industria siderúrgica mundial se estima en unos 200 millones de toneladas. Si se tiene en cuenta que la Argentina produce 4 millones anuales y el mundo 850 millones, el ajuste que hay que hacer es mayúsculo. El cierre de las plantas consideradas obsoletas o ineficientes es el mecanismo de ajuste que el sector a nivel mundial procura encarar. Pero esto requiere de una ardua negociación a nivel político porque, lógicamente, ningún país quiere ser víctima del ajuste.

Las conversaciones se están llevando a cabo en el ambito de la OCDE. En realidad, se trata de un proceso similar al que desarrolló el actual secretario del Tesoro americano, Paul O'Neill, en la industria del aluminio y donde el sector privado consensuó el ajuste de las capacidades excedentes para equilibrar los precios internacionales.

El debate en el conflicto siderúrgico es cómo y quién financia el ajuste de las capacidades. Entre las alternativas que se barajan, una está ganando adeptos: es gravar con un impuesto de un dólar por tonelada las exportaciones mundiales de acero, de modo de subsidiar al país por el cierre de usinas que deba realizar.

El comercio internacional de productos siderúrgicos involucra más de 300 millones de toneladas anuales. Las estimaciones apuntan a un comercio de unos 70.000 millones de dólares. Según manifestaron algunos representantes de la industria siderúrgica latinoamericana reunidos en el congreso de ILAFA, el sector estaría dispuesto a ceder un dólar de sus ventas externas para financiar el recorte de capacidades. Esta postura «solidaria» se basa en que las usinas obsoletas e ineficientes se hallan en su mayoría en el este europeo.

El presidente de ILAFA, Julio César Villarreal, ayer fue categórico en afirmar que, «salvo unas pocas y pequeñas plan-tas, quizás en Colombia, la región (latinoamericanas) no tiene usinas ineficientes ni obsoletas; por lo tanto, no sufrirá el ajuste». Pero deberá afrontar el financiamiento del recorte mundial.

El tema de la sobrecapacidad tiene su correlato en la guerra comercial que se desató cuando Estados Unidos decidió el año pasado implementar la Sección 201 contra las prácticas comerciales desleales (dumping) y aplicó aranceles diferenciales (la Argentina, junto a Israel y Turquía, quedó excluida de la lista de países que exportan en forma desleal) a las importaciones siderúrgicas. Ello desató una contrarreacción, sobre todo de los países sancionados, que comenzaron a aumentar los aranceles a la importación de acero. Muchos países, a petición de sus empresas siderúrgicas, aplicaron mecanismos de defensa sancionados por la Organización Mundial de Comercio (OMC) para limitar el efecto dañino de las prácticas desleales.

La industria mundial del acero se encuentra en una encrucijada. Las distorsiones ocasionadas por la sobrecapacidad y la existencia gene-ralizada de prácticas desleales explican los precios por debajo de los costos.

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